Por fin se dio una semana tranquila en Argentina, solo hubo piquetes, paros de transporte, una vicepresidente en juicio por dirigir una red de corrupción y a la oposición volando por el aire con denuncias de narcotráfico e infidelidades.

Noticias de la Gorra

La que parece que vio la luz al final del camino es la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, que en un rapto de optimismo mágico dijo que «hay una sensación de estabilización, pudimos hacerle frente a un intento de corrida cambiaria». «Sensación de estabilización» viene de la misma escuela que «sensación de inseguridad». Menos mal que la corrida solo fue un intento y le pudieron hacer frente… lo que ve al final del túnel en verdad es un tren que le va a terminar de acomodar los dientes.

Al que ya le hicieron la fiestita de bienvenida es al súper ministro Sergio Massa. Los piqueteros lo dejaron laburar una semanita y le cortaron con acampe incluido en la Avenida 9 de Julio. Hay olor a represión en el ambiente.

Como el reclamo une a todos los extremos de la sociedad, no solo se quejan los planeros sino que también se quejan los dueños de empresas de colectivos, que van a clavar un paro porque parecería que quieren que les den más guita para subsidios o que dejen cobrar en dólar billete los boletos.

Ojo que no todas son malas para la sociedad. El gobierno del supuesto presidente Alberto Fernández anunció que aumentaran 15% las jubilaciones, y que ningún jubilado cobraría menos de 50 lucas. Excelente momento para que las farmacéuticas tomen nota y aumenten el precio de los remedios.

El quilombo económico a nivel internacional parece estar dando señales de recuperación para casi todos, por ejemplo, Brasil, Estados Unidos y varios países tuvieron deflación, excepto Argentina, que sigue echándole la culpa al coronavirus y la guerra, y te clava casi 8% de inflación en julio.

Otra que está calladita pero sigue en el ojo de la tormenta es la vicepresidenta Cristina Fernández, ya que siguen los alegatos en el juicio por las 51 licitaciones dudosas en la Causa Austral que la señalan como jefa de la banda. Lo interesante es que en lugar de defenderse eligió filtrar fotos de jueces y fiscales jugando al fútbol en la quinta de Mauricio Macri. Seguimos sosteniendo que la única solución para este país es violenta e incluye políticos, jueces y empresarios colgados en Plaza de Mayo. Quizás es exagerado, pero no hace falta dejarlos colgados.

Donde no saben aprovechar para quedarse en el molde y esperar que el Gobierno vuele por el aire para poner las patas en el plato es en Juntos por el Cambio, ya que la pirómana «Lilita» Carrió hizo lo que mejor sabe hacer, que es «pudrirla». Durante una entrevista en su primer hogar, el living de Joaquín Morales Solá, le pegó duro a todo el arco político del PRO por ser cómplices en los negocios con Massa y a Rogelio Frigerio lo acusó de meterle los cuernos a la esposa. Por si no quedó clara la cosa remató: «Si quieren que me vaya, no tienen más que pedirlo. Pero no me callo más, prefiero morirme». Estamos podridos de la gente que se la pasa haciendo promesas, porque al final nadie se muere.

Desde el PRO salieron Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich a cruzarla por sus dichos. Más que nadie Horacio, que tiene miedo que se le pinchen todos los curros que tiene con Massa.

Finalmente, siguiendo con la línea de disfunción cerebral de «Gaby» Cerruti también encontramos al exministro de economía y columnista rosquero de TN, Nicolás Dujovne, quien aseguró que se siente «reivindicado». Solo falta que le hagan un homenaje a De la Rúa por su aporte a la paz social.

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