Uno de los lugares más famosos de Grecia, donde acudían peregrinos de  todas partes del mundo y lo hacían para consultar a la pitonisa (era una mujer virgen, adolescente y se la preparaba para que actuara de “canal” del propio dios Apolo) era Delfos.
oraculos-de-delfosLa mitología cuenta que Delfos era el centro del mundo, y esto se supo cuando Zeus, el padre de los Olímpicos soltó dos águilas desde los dos extremos opuestos de la Tierra y, cuando dieron la vuelta y se encontraron frente a frente, se descubrieron en Delfos. A partir de ese momento fue señalado por una piedra conocida con el nombre de “onfalos”, que significa “el ombligo”.
 
Cuenta la leyenda…
Apolo, Dios del Sol, dio muerte a la serpiente Pitón, la misma que mando Hera (esposa de Júpiter) a la madre de Apolo cuando esta se encontraba embarazada de su hijo, para que le diera muerte a Leto y a los gemelos que estaban por nacer (Apolo y Artemisa). Recordemos que Neptuno fue el único que le dio lugar y protección para establecerse en Delfos y diera a luz al Dios Sol y a la Diosa Luna.
apoloApolo, una vez pasado el tiempo, estableció una lucha con la serpiente Pitón, que se encontraba siempre en una gruta del monte Parnaso y era ella quien custodiaba el Oráculo. Cuando este le dio muerte adquirió toda la sabiduría y, desde ese momento, se convirtió en “Apolo Pitio”, la luz que puede ver la verdad y profetizar. Era fundamental para él saber de antemano cuál era el desenlace de la enfermedad de sus pacientes y cómo dar la verdad a todo aquel que se la preguntara. Estableció ese lugar como un centro oracular y dicen que fue aquí que se predijo la Guerra de Troya, que Alejandro Magno iba a ser invencible y que Platón era el más sabio entre los hombres.
El Oráculo
Este tenía una particularidad y era que los mismos dioses hablaban a través de la Pitonisa, ella simplemente era una intermediaria y no sabía qué comunicaba, porque entraba en una especie de trance donde simplemente daba el mensaje.
Durante más de 1.000 años hizo predicciones, cuentan que en Delfos había unas grietas que emitían vapores extraños que ponían a las pitonisas en un estado alterado de conciencia, que hacía que se conectaran con el espíritu divino y dieran la respuesta a través de dos sacerdotes que acompañaban al consultante. El sacerdote, que hacía las veces de intérprete, se acercaba a la pitonisa que, con palabras inentendibles para el consultante, daba su anuncio.
La Pitonisa
PitonisaComo dije al principio, era una mujer muy joven y muy bella, y tenía que ser virgen. Era más de lo que hoy se conoce como monja de clausura, ya que trabajaba muy pocos días al año pero con mucha intensidad. Su preparación para estos acontecimientos, especialmente el del día 7 de febrero (el día de Apolo), era muy rigurosa: no debían tener contacto con nadie, debían hacer ayunos muy largos para llegar a estas festividades con una virginidad casi celestial y los días 7 de cada mes hacían todo tipo de predicciones, sentadas en un trípode cerca de la hendidura de la Tierra. Los vapores la ponían en sintonía y comenzaba a emitir sonidos extraños, que permitía a los sacerdotes dar cuenta que “la Sibila” (otro nombre dado a la profetisa) estaba apta para su trabajo. Antes de comenzar se bañaban en aguas cristalinas y bebían también de las mismas aguas. Nada en Grecia se hacía sin consultar, y el trabajo de estas mujeres era muy agotador.
Desaparición de Delfos
Cuenta la historia que en el Siglo II los romanos conquistaron Delfos y su influencia y poder declinó todavía más. El emperador Nerón saqueó más de 500 estatuas del lugar y el emperador Juliano, dos siglos después, al querer recuperar la religión de los griegos envió un consultante a Delfos que se encontró con la última Pitonisa, que le dijo: “Dile al emperador que ha caído la casa de hermosos labrados, Apolo ya no tiene cobijos ni hojas de laurel, las fuentes están en silencio, las voces han sido acalladas”.
templo-de-atenea-en-delfos-3¿Crees por ventura que Delfos fue silenciado? Creerías que semejante lugar, donde la voz de Apolo era emitida, ¿ha sido destruido? Nada en el universo desaparece, como diría Helena Petrovna Blavatsky. “Ni la caída de una hoja pasa desapercibida en el universo”. ¿Acallado? A un dios no se lo acalla y, en todo caso, estará guardado en la matriz del tiempo para resurgir con más fuerza y dar nuevas verdades al mundo cuando el hombre esté preparado para verlo y oirlo.

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