La selección dirigida por el legendario alemán Juergen Klinsmann tuvo una presentación mundialista que dejó una gran imagen desde lo conceptual. Estados Unidos cambió su cara y, por lo visto en el debut, es un combinado sólido en su defensa, mantiene el orden y tiene precisión cuando ataca. Ghana, en cambio, dejó más dudas que certezas pese a contar con un plantel más que experimentado en las ligas más importantes del globo.
Casi desde el vestuario los norteamericanos comenzaron con los festejos. En el primer ataque del partido se pusieron 1-0 arriba en el marcador, con un disparo cruzado de Clint Dempsey frente al guardavallas Adam Kwarasey, quien no salió a achicar, cuando iban apenas 30 segundos. Luego tendríamos un primer tiempo de ida y vuelta y una segunda etapa en la que Ghana intentó permanentemente conseguir el ansiado empate. Con disparos de media distancia (gracias al cerrojo y posicionamiento defensivo estadounidense), el conjunto africano probó y probó hacia el arco que defendía Tim Howard, sin obtener el resultado buscado.
Pero tanto va el cántaro a la fuente, que terminaron por lograr el 1-1. Un excelente avance por el sector izquierdo permitió que Asamoah Gyan reciba hacia el arco para asistir con un taco la entrada de Andre Ayew, quien le pegó fuerte con tres dedos para que el balón ingrese al primer palo. Iban 82′ y nada que hacer para Howard, que se vio sorprendido por el remate poco convencional del 10 de Ghana.
Y si algo le faltaba al juego para demostrar que Estados Unidos tiene un plantel para tener en cuenta, es la recuperación anímica y la capacidad de volver a poner las cosas a su favor. En un contragolpe apenas un par de minutos después del gol del empate, se consiguió un tiro de esquina desde el sector derecho para que John Brooks conecte un frentazo hacia el suelo que descolocó al portero Kwarasey y ponga el tanteador definitivo para los yanquis cuando restaban solamente 4 minutos para el tiempo cumplido. El festejo de todo el equipo en el gol reflejó el desahogo luego del embate constante de Ghana y también lo que significa haberse llevado los tres puntos en un grupo en el que va a ser difícil robarle alguno a Alemania.