Uno de los objetivos económicos del gobierno de Mauricio Macri era el ingreso de nuestro país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En mayo de 2019 el proceso de ingreso fue demorado, ya que la organización decidió no sumar nuevos miembros. Junto con Argentina también vieron frenadas sus expectativas Brasil, Perú, Rumania, Bulgaria y Croacia. El presidente estadounidense, Donald Trump, había dado su apoyo al ingreso argentino.

Precisamente dos de estas figuras, Trump y Brasil, modificaron su rumbo tras los cambios en el poder en Argentina. La embajada estadounidense en Brasilia dijo en un comunicado que «Estados Unidos quiere que Brasil sea el próximo país en iniciar el acceso a la OCDE». «La decisión de priorizar Brasil es una evolución natural de nuestro compromiso, reafirmado por el secretario de Estado, Mike Pompeo, y por el presidente Donald Trump», se señala en el texto y remarca que «el gobierno brasileño está trabajando para alinear sus políticas económicas al padrón OCDE».

En ese sentido, se destacaron los «esfuerzos continuos» del gobierno de Jair Bolsonaro respecto de la agenda de reformas económicas «en línea con la OCDE» a cargo del ministro de Economía Paulo Guedes. Eso es un cambio en la postura estadounidense que en octubre había sugerido al organismo incorporar a Argentina y Rumania. Se cree que este giro está relacionado con la distinta postura adoptada por Alberto Fernández ante la posibilidad de sumarse a la OCDE.

El canciller brasileño, Ernesto Araujo, twitteó: «El anuncio comprueba una vez más que estamos construyendo una sociedad sólida con Estados Unidos, capaz de generar resultados de corto, medio y largo plazo, en beneficio de la transformación de Brasil en la gran nación que siempre quisimos ser».
Por su parte, Bolsonaro señaló que esta novedad fue «muy bienvenida» y mencionó que su gobierno trabajaba de forma reservada «desde hace meses» en el tema. «Son más de 100 requisitos para ser aceptado. Estamos bastante avanzados, incluso por delante de Argentina. Las ventajas para Brasil son muchas, equivale a entrar en la primera división», comunicó a los medios en su residencia oficial en Brasilia.

Contrapunto

En la cancillería argentina consideraron que «es una decisión lógica. Bolsonaro es un trumpista de la primera hora, y es totalmente lógico que Brasil ocupe ahora ese lugar. Para nosotros, ingresar en la OCDE hoy traería más complicaciones que beneficios», mientras que desde el Ministerio de Economía no manifestaron preocupación por el tema.

Por su parte Fulvio Pompeo, exsecretario de Asuntos Estratégicos y actual secretario de Relaciones Internacionales del PRO, declaró a los medios que «para nuestro gobierno era importante estar en la OCDE, pero no para nosotros sino para la Argentina, y para que nuestra integración al mundo no dependiese del signo político que gobierna».

Marcelo Scaglione, representante argentino en la OCDE, señaló que «la realidad muestra que Argentina necesita conquistar mercados para producir ingresos genuinos. Por eso considero que el proceso de inserción de Argentina en el mundo es irreversible. En este proceso de inserción en el mundo donde debemos conquistar y ganar nuevos mercados para nuestros productos y servicios, el alineamiento a los estándares internacionales y a las buenas prácticas de la OCDE, económicas, sociales, ambientales e institucionales constituye una herramienta de trabajo absolutamente imprescindible».