80.000 personas se congregaron durante la semana que pasó para reclamar por la educación gratuita, como un derecho universal, en la ciudad de Santiago de Chile y con eco en Valparaíso, Temuco y Concepción.

A la luz de modificaciones ejecutivas realizadas al proyecto de ley de reforma de la educación superior, los estudiantes chilenos hicieron escuchar su voz, una vez más, al exigir que se salve el proyecto de ley original, el derecho a una educación superior universal y gratuita.

La marcha fue convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile que, después de 2 meses sin manifestarse, salió de nuevo a las calles a ejercer presión en el gobierno y la opinión pública. Sin embargo, la manifestación estuvo afectada por incidentes de un grupo pequeño de encapuchados con intervención de carabineros, que dispersaron a la multitud con camiones con bombas de agua.

El proyecto de ley que modifica la educación superior en Chile será ingresado al Congreso en diciembre, a pesar de la reticencia de las universidades católicas privadas chilenas de aplicar gratuidad en su modelo académico y pese a las advertencias que este cambio de paradigma podría causar al nivel de oferta académica, según las autoridades de estas instituciones.

Las universidades estatales tienen una postura favorable, sin embargo, las privadas señalan que los requisitos y los términos de acceso a fondos públicos para la financiación de la educación no están claros.

Por esto, el Ministerio de Educación convocó a un Consejo Consultivo integrado por profesionales relacionados al área que evaluará las diferentes posiciones en juego e intentará conciliar ambas posturas en una política pública orgánica que se traduzca en una Reforma.

Según un estudio de la OCDE en 2014 en el mundo hay 3 tipos de sistemas de educación, de los cuales Chile se encuentra entre los que más benefician al sistema educativo privado:

Solo Finlandia, Dinarmarca y Suecia poseen sistemas de educación superior gratuita y universal. «Estas naciones se caracterizan principalmente por poseer altas tasas de impuestos a la renta (que superan el 50% en los tramos de más alto ingreso) y estructuras de recaudación progresivas, lo que posteriormente se traduce en educación gratis y cuantiosos beneficios otorgados por el Estado en todos los niveles educativos».

El segundo grupo de países posee sistema estatal gratuito, sin embargo, los sistemas privados son arancelados y están pobremente regulados. Es el caso de países como Argentina, Alemania y Polonia, entre otros.

En el último escalón se encuentra la nulidad de la educación superior gratuita en un sistema puramente privado y arancelado que recibe subvenciones por el Estado. En este grupo se encuentra Chile, Irlanda, Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña y Corea, que tienen un arancel promedio anual en las universidades públicas superior a los 3.000 dólares, es decir, algo así como 2.000.000 de pesos chilenos. Sin embargo, en el Ranking Académico de las Universidades del Mundo (ARWU, por sus siglas en inglés) se observa que solo dos universidades chilenas aparecen en él.

Es decir, educación superior privada y arancelada no significa mejor educación, este es uno de los mensajes que los estudiantes chilenos quieren transmitir: la educación superior en el mundo de hoy es un derecho por el cual ellos están luchando en un contexto dominado por el negocio privado.