Una ola de calor que inició antes del comienzo del verano se expande por Europa. Madrid, Barcelona, Lisboa, Bilbao, París y otras ciudades registraron temperaturas récord de hasta 42 grados centígrados hasta las 18 horas. Nada normal, pero algo esperable si recordamos que el calentamiento global crea olas de calor provenientes de África que no se disipan y llegan hasta las ciudades menos pensadas. Sin embargo, como pasa en América durante el verano, los incendios no se hacen esperar y devoran parte de la vegetación de zonas protegidas como parques y reservas.

Entidades de protección del medio ambiente, vecinos evacuados y organizaciones ambientalistas denuncian que la ola de calor muchas veces es una excusa para provocar fuegos que deforestan y dan paso a nuevas edificaciones turísticas, cultivos masivos y otorgamiento de licencias en áreas protegidas. Una denuncia que resuena como eco y nos recuerda la nefasta administración de Jair Bolsonaro en la Selva Amazónica. La deforestación en las zonas protegidas de la Amazonía brasileña durante los tres años de su gobierno creció un 79%, según datos del análisis realizado por la organización defensora de derechos humanos Instituto Socio Ambiental (ISA).

El incendio que afecta a Tenerife, España, avanza y su perímetro alcanza los 26 kilómetros, mientras que los fuegos registrados en la península se van apagando tras haber arrasado casi 100.000 hectáreas en solo dos semanas. La eventualidad no se vio venir a pesar de contar con una herramienta creada para predecir posibles fuegos por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) que, además, alerta de altas temperaturas en casi todo el país.

Tenerife no es la única zona afectada, en Ateca (Zaragoza) el incendio afectó 14.000 hectáreas, en Cebreros (Ávila) el fuego arrasó unas 4.500 hectáreas y mantiene el Nivel 2 de peligrosidad, en una escala de 0 a 3. En Galicia, la superficie afectada por los incendios se mantiene estable desde el sábado en 31.445 hectáreas. Los fuegos más grandes y preocupantes que continúan sin ser controlados son los de Formoso-A Pobra do Brollón (10.000 hectáreas), Folgoso-Seceda (1.100), ambos en la sierra de O Courel (Lugo); y Carballeda de Valdeorras (10.500) y Vilariño de Conso (5.800), los dos en la provincia de Ourense.

La temperatura no cede

Los incendios no dan marcha atrás, los pobladores se ven obligados a evacuar y las temperaturas no bajan en su nivel. Están en alerta roja las provincias de Cádiz y Córdoba, con temperaturas que podrán alcanzar 45°C.

Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Castila-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco, La Rioja y Comunidad Valenciana están en alerta amarilla y naranja, por máximas de entre 36 y 43 grados centígrados en los próximos seis días.

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