¿Un celular ético? Es posible, ya que por ético se refiere a cómo fue fabricado el aparato. Y este es el caso del Fairphone, el primer smartphone éticamente fabricado, es decir, que se lo hizo en un ambiente laboral saludable para los trabajadores y que responde a las reglas del Comercio Justo, genera un beneficio equitativo para productores y consumidores y se respetan los derechos humanos y el ecosistema.
El creador de este teléfono es el holandés Van Abel, quien señala que ninguno de los componentes del aparato es fabricado en zonas donde hayan conflictos bélicos ni en fábricas donde las condiciones para trabajar sean nocivas para los empleados. Este modelo de producción ya se ha utilizado en el cultivo de bananas y de café bajo las características de la industria “Fair Trade”.
Picture founder Bas van AbelPero también hay un costado económico, las 15 mil personas que ya han expresado su deseo de poseer uno de estos teléfonos deberán pagar 325 euros para hacerse acreedor del equipo. A partir de diciembre Van Abel tiene previsto empezar con los envíos a todo el mundo.
Durante la presentación del prototipo Fairphone en el London Design Festival, Van Abel señaló que el negocio ético es difícil y que conlleva “una responsabilidad enorme”. Al respecto, expresó que si el emprendimiento no es exitoso y “si la fábrica que hace los teléfonos es destruida por un terremoto, tendré que reembolsar el dinero a cada una de las personas”.
El aparato no es muy distinto de sus competidores como el iPhone o el Samsung Galaxy en lo que hace al diseño, pero su aspecto clave es el entorno social en el que surge el celular y no tanto su funcionamiento.
Fairphone está denominada como “una empresa social”, que funciona mediante la colaboración grupal abierta. Mientras buscaba coltan, mineral esencial para fabricar celulares que se consigue en su mayor parte en la República Democrática del Congo, a Van Abel se le ocurrió comenzar este proyecto. La razón fue que ese país africano está inmerso en un grave conflicto militar desde hace décadas a causa de la explotación del coltan. Al ver que podía usar materiales diferentes como el cobalto, Van Abel decidió diseñar un celular cuya fabricación respondiera a una motivación social y de cuidado del medio ambiente.
fairphone-Bas-1Fairphone consume mucho menos energía y es más fácil de reciclar que los dispositivos similares. Van Abel decidió establecer en China la base de producción para “cambiar el sistema allí donde está peor. No quiero evitar el verdadero problema, quiero solucionarlo”. Apple ha sufrido presiones para controlar mejor su producción en ese lugar donde hay malas condiciones para trabajar y 13 trabajadores de su filial en China se suicidaron en 2010. Van Abel explicó que “si trasladamos la producción a Australia estaríamos evitando el problema real“, y agregó que esa decisión tendría influencia en el costo del Fairphone.
“No lo vamos a dar gratis a cambio de difusión, queremos que la gente le de valor”, informó Tessa Wernink, directora de comunicaciones de Fairphone. “Sé que pueden vernos como un grupo de activistas que denuncian que toda la industria está podrida, pero no somos eso”, sostiene Van Abel. “Queremos ser parte del sistema, queremos cambiarlo desde adentro”.
Fairphone“Las innovaciones producidas por Samsung, Apple y todas las grandes empresas permitieron la existencia de Fairphone”, remarcó el creador. “Pero básicamente ellos están atascados. No es ningún chiste que salga en los diarios que otro trabajador chino que trabaja en sus fábricas se suicidó. El mercado no les da mucho margen de cambio, pero nosotros sí podemos empezar de cero. Queremos cambiar al sistema”, argumentó Van Abel.
Aunque grandes operadoras telefónicas, como el británico Vodafone y KPN de Holanda, ya han mostrado interés en el aparato. Van Abel es reticente a llegar a un acuerdo para suministrar sus aparatos. “Nosotros entendemos que hay mucho dinero en juego, pero regalar los teléfonos significa que la gente los tire ante el menor inconveniente”, dijo Wernink. Si los aparatos fueran fácilmente descartables sería un fuerte golpe a las intenciones de Van Abel de crear un nuevo modelo de negocios.

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