Un grupo de senadores del Frente de Todos presentó, esta semana, un proyecto de ley que busca que los bancos disminuyan los intereses punitorios por financiación que cobran por los saldos impagos de las tarjetas de crédito. Actualmente, ese índice se ubica en un promedio del 160% anual con un valor máximo que llega al 220 por ciento.

La iniciativa tiene como objetivo que ese porcentaje se ubique en la tasa de referencia para las Letras de Liquidez (LELIQ), de un 44%. Para lograr esto se modificaría el artículo 16 de la Ley 25.065 de tarjetas de crédito y el proyecto prevé que la tasa máxima que podrán cobrar los bancos «no podrá exceder la tasa de referencia que establezca el Banco Central» para esos bonos y especifica que «los costos de financiamiento totales producto de la financiación del saldo, en ningún caso, podrán superar al que fije el Banco Central a tal efecto». Además, se establece que las entidades financieras «deberán obligatoriamente exhibir al público en todos los locales la tasa de financiación aplicada al sistema de tarjeta de crédito».

Oscar Parrilli, uno de los firmantes de proyecto, señaló en declaraciones periodísticas que lo que los bancos cobran “es una usura la tasa de interés. Los bancos le están robando a la gente». Al respecto, sostuvo que esta iniciativa de poner límites a esos intereses es en defensa de los consumidores. «Creo que tenemos que ponerle un límite y que en esta Argentina ellos no son los privilegiados», manifestó en referencia a las entidades.

Por otra parte, el legislador se explayó sobre la problemática de los créditos UVA y consideró que «los bancos públicos deberían asumir la responsabilidad de lo que hicieron con la gente, de cómo la han engañado», aunque aclaró que “no quiero opinar sobre la posición del Gobierno Nacional porque no lo he estudiado, pero si el Estado pone plata lo que hacemos es salvar a los bancos».
Los fundamentos del proyecto señalan que “las economías familiares se encuentran asfixiadas por los altos niveles de endeudamiento de tasas usurarias”.

“Los planes de financiación en resumen generan una situación de ahogo financiero que agrava la economía de las familias, introduciéndolas en una rueda de pago de intereses que se acumulan, incrementando el monto debido y empujándolas a situaciones críticas. Es hora de que los bancos sean quienes realicen el esfuerzo necesario o atenúen su extraordinaria rentabilidad para poder salir de la situación de emergencia en la que se encuentra sumergida la economía argentina”, sostuvo Parrilli.

La iniciativa recibió el respaldo de toda la bancada del Frente de Todos, incluyendo el presidente del bloque, José Mayans, y el titular de la comisión de Presupuesto, Carlos Caserío. Teniendo en cuenta este apoyo, se espera un rápido tratamiento en comisiones y pronto debate en el recinto de la Cámara Alta.

El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, les había pedido a los responsables de los bancos que “acerquen una propuesta” para reducir los intereses de financiamiento de las tarjetas y resolvió disminuir el costo de esas operaciones y lo fijó en un 55% tras declaraciones públicas del presidente Alberto Fernández. El único banco que acompañó esa medida fue el Nación, que disminuyó su tasa del 67 al 49,5 por ciento.

Apoyo de la CAME

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa expresó su apoyo a la iniciativa del oficialismo para reducir los costos de financiación crediticia y manifestó que “si al consumidor le quitan esa presión tendrá más capacidad de compra”.

El presidente de la entidad, Gerardo Díaz Beltrán, indicó que “los montos que les transferimos a los bancos nos quitan liquidez y capital de trabajo. Algo similar sucede con el excesivo porcentaje de financiación que le cobran al consumidor por financiarse con la tarjeta de crédito. En los últimos 2 años los bancos ganaron más de 443 mil millones de pesos, y los ingresos por intereses cobrados en 2019 fueron más 700 mil millones”.

Además, desde CAME destacaron que las retribuciones por uso de tarjetas forman parte de la cadena de costos que va “minando” la capacidad de compra de los consumidores y la rentabilidad de las empresas, algo fundamental para la reactivación del mercado interno. “Es evidente que en las actuales circunstancias económicas se hace necesario estimular el mercado interno”, sostuvo en un comunicado en el que precisaron que la financiación con tarjeta es muy utilizada en nuestro país y subrayó que un 31,8% de la gente tiene al menos una asistencia de este tipo. Finalmente, señalaron que los bancos tienen destinado un stock de 552.000 millones de pesos en este tipo de préstamos y ofrecen una tasa efectiva promedio de 129 por ciento para la financiación con tarjeta de crédito.