Ya sé que me va a delatar un poco la edad, pero para tratar este tema recurrente cada vez que comienza una temporada futbolística, es apropiado, divertido y por qué no un poco nostálgico, recordar la primera estrofa de la canción de uno de los dos más célebres programas que ha conducido Silvio Soldán. Es obvio que me refiero a Feliz Domingo y el “cada domingo renace la esperanza”, valga la redundancia y la rima también. Inmediatamente después me doy cuenta que no es tan apropiado como pensaba, si al fin y al cabo, en nuestro fútbol las fechas arrancan los viernes, terminan los lunes o bien al no estar programadas como corresponde (por ejemplo, en Europa se arma el calendario con meses de antelación) o por hechos de violencia y suspensiones, se terminan jugando los partidos entre semana.
Antes de que me vaya por las ramas, vuelvo a la raíz del asunto, la que el título del artículo plantea. Después de todo, por qué no voy a tratar el tema de los candidatos, si nadie puede tener la certeza de que vaya a acertar con los que considero están para pelear el torneo, quién puede apostar contra mi equivocación al pronosticar cuáles pueden ser los equipos que resulten ser una revelación o una sorpresa (qué injustos términos para quien se prepara duramente). En fin, no demos más vueltas, que precisamente, la vuelta finalmente la va a dar uno solo.
El torneo de Primera división presenta un par de cambios con respecto a los anteriores: el nombre y 3 descensos (para evitar episodios de violencia se erradicó la promoción en lugar de hallar la verdadera solución a este problema). Los planteles, como cada nueva temporada, tratan de compensar la emigración de sus figuras hacia el mercado europeo, y como en estos últimos tiempos, también hacia el creciente y promisorio fútbol brasilero. Boca Juniors siempre es candidato, a veces más por la irregularidad de sus rivales que por mérito propio. Este campeonato, si se afirma Newell’s Old Boys, será un serio postulante a alzarse con la dilatada gloria. Los dos grandes de Avellaneda se reforzaron mucho, pero tal vez Racing Club cuente con más chances de pelear arriba. Nunca dejan de ser aspirantes Lanús y Vélez Sársfield, aunque este último prácticamente desarmó su formación titular. Todos los años Colón empieza muy bien, quizás sea hora de mantenerse, porque tiene con qué.
En cuanto a la segunda, gracias a la histórica participación de River Plate la pasada temporada, la Primera B Nacional adquirió un merecido impulso. Siempre fue una división pareja, con grandes jugadores y clubes de categoría (valga la ironía). Este torneo repartirá un poco la torta de candidatos, ya que el equipo de Núñez logró el título. Pese al comienzo poco auspicioso, Rosario Central es el gran candidato. Se reforzó muy bien, no solo en todas sus líneas sino además en el banco, con la llegada de Miguel Ángel Russo como entrenador. Gimnasia y Esgrima de La Plata y Huracán de Parque Patricios vuelven a ser otros de los clubes con aspiraciones, ya sin la presión abrumadora de la temporada anterior, pero sí con la urgencia de alejarse de la segunda categoría del fútbol argentino. Banfield cayó después de varios años y buscará volver enseguida. Nuevos jugadores en el plantel y el cambio de dirigentes puede traerle aire fresco al taladro y una restructuración para trabajar de buena forma. Como siempre hay sorpresas, dentro de este grupo, más allá de mi simpatía, ubico a Sarmiento de Junín, que mantiene la base que lo coronó campeón de la B y se reforzó con jugadores de nivel como Lucas Oviedo, Pablo Aguilar o Ischuk. Otros para tener en cuenta son Aldosivi de Mar del Plata y Deportivo Merlo, pese a que el charro no obtuvo triunfos en los amistosos de pretemporada.
Es inevitable arriesgar candidatos, vaticinar resultados, ponerle fichas a nuevos descubrimientos. Es un juego dentro del juego que todos los futboleros hacemos. Total, de qué sirve tanto análisis y predicción, si cuando echa a rodar la número cinco los papeles van al tacho, se despiertan las pasiones y renace nuevamente la ilusión.