El Tribunal de Justicia de la Unión Europea desestimó el recurso presentado por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y la Unión Europea de Fútbol Asociado (UEFA) para evitar que las instancias finales de los dos certámenes futbolísticos más importantes a nivel de selecciones y organizados por estas entidades (Copa del Mundo y Eurocopa, respectivamente) sean eventos de acceso gratuito, tal como lo solicitaron el Reino Unido de Gran Bretaña y Bélgica.
El tribunal se expresó al respecto y detalló que «el hecho de que un Estado miembro califique determinados acontecimientos como de gran importancia para su sociedad y la prohibición de que se retransmitan de manera exclusiva constituyen obstáculos a la libre prestación de servicios, a la libertad de establecimiento, a la libre competencia y al derecho de propiedad. No obstante, tales obstáculos están justificados por el objetivo consistente en la protección del derecho a la información y en la garantía de un amplio acceso del público a la cobertura televisiva de tales acontecimientos».
Esta decisión, amparada en el derecho a la información, consiste en un duro revés para la FIFA y la UEFA, quienes tienen como principal ingreso la venta de los derechos televisivos para estos espectáculos de tamaña magnitud. Entre los motivos de la protesta por parte de estas asociaciones, se manifestó que no todos los partidos de las instancias disputadas representan interés para los países requirientes. Para ser más gráfico, alegan que una supuesta final de Mundial entre Argentina y Brasil no es de importancia para la sociedad belga o británica, por citar un ejemplo cualquiera. Sobre este asunto, el comunicado del Tribunal de Justicia de la Unión Europea es claro al expresar que «a la luz de la percepción concreta del público del Reino Unido y de Bélgica, que todos los partidos de la fase final de estos dos torneos suscitaban efectivamente, entre ese público, un interés suficiente para poder formar parte de un acontecimiento de gran importancia», aunque detalla que no todos los partidos representan el mismo interés. Además, manifiesta que «estas competiciones habían sido tradicionalmente retransmitidas en esos Estados miembros a través de cadenas de libre acceso», por lo que no se hallan motivos para determinar lo contrario.
Como sucedió en Argentina, la privatización de la transmisión del fútbol, que en la década de los 90 decretó el por entonces presidente Carlos Saúl Menem para la libre televisación de los partidos de la selección (para compensar la decisión contraria en cuanto a la primera división del fútbol local), podemos decir que “en Europa, tampoco se consigue”.

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