El pedido internacional para liberar las patentes de las vacunas contra el coronavirus y, de esa manera, dar un paso firme hacia la finalización de la pandemia, tomó repentinamente una fuerza «inesperada». Y utilizo particularmente el término porque se trata de una iniciativa más que anhelada pero esquiva para gobiernos centrales y farmacéuticas y laboratorios privados.

Precisamente, el giro se dio este jueves cuando Francia, Italia y Rusia se sumaron al apoyo de Estados Unidos para realizar una exención de los registros de propiedad intelectual para combatir al COVID-19 en países en vías de desarrollo. Todo lo contrario ocurre en Alemania, donde rechazaron la idea impulsada por India y Sudáfrica el año pasado de facilitar la producción de dosis e inmunizar a las personas en estas naciones emergentes.

«Esto es una crisis global de salud y las circunstancias extraordinarias de la pandemia requieren medidas extraordinarias», dijo este miércoles ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), la representante ante la entidad de la administración de Joe Biden, Katherine Tai. «El gobierno cree firmemente en la protección de la propiedad intelectual pero para acabar con esta pandemia apoya la exención de estas protecciones para las vacunas para COVID-19».

Al respecto de las palabras norteamericanas, «estoy completamente a favor de la liberación de la propiedad intelectual», expresó el presidente francés, Emmanuel Macron. En la misma línea, el mandatario ruso Vladimir Putin afirmó que «por supuesto, Rusia apoyaría una idea así» y el primer ministro italiano, Mario Draghi, auguró que «las vacunas son un bien común mundial. Incrementar su producción, garantizar su seguridad y derribar los obstáculos que limitan las campañas de vacunación es una prioridad». Por su parte, desde Alemania el vocero de la canciller Angela Merkel, Steffen Seibert, se opuso y manifestó que «tiene implicaciones importantes para la producción de vacunas», debido a que «la protección de la propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir así en el futuro».

De todas maneras, hay un obstáculo más relevante que la negativa teutona, ya que debe contar con el respaldo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que tendría que dar el ok de los 164 Estados miembro.

Asimismo, desde la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (IFPMA) alegaron que «una exención es una respuesta simple pero equivocada a esta situación compleja». «No incrementará la producción de vacunas y no aportará las soluciones prácticas necesarias para combatir esta crisis sanitaria global», amplió el organismo en un comunicado. A esta opinión se suma la de Albert Bourla, presidente de la constantemente cuestionada Pfizer, que pidió acelerar la producción de vacunas y no liberar las patentes de las mismas.