Estamos cerca de finalizar el año y es buen momento de echar una mirada hacia atrás. Este 2021 para el cine argentino estuvo marcado por las nuevas formas híbridas, el paulatino retorno a las salas y la reactivación de la producción, pero también por una profundización de las tensiones entre el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la comunidad cinematográfica.

En esta ocasión, convocamos a distintas organizaciones de la industria para que expresen cómo fue el 2021 para su sector y su parecer respecto de la gestión del INCAA presidido por Luis Puenzo.

El tema que más surgió de esta consulta fue la preocupación por la caducidad del Fondo de Fomento Cinematográfico y la falta de comunicación oficial de parte de autoridades. Sobre esto último, recordemos que el año pasado se incorporaron como novedad los informes de gestión periódicos y este 2021 no se publicó ni uno.

Francisco Márquez, parte del Colectivo de Cineastas, sostiene que «la falta de políticas es la principal característica de este año. Estamos a un año de que el cine quede totalmente desfinanciado y no hemos obtenido de parte del INCAA ni del Ministerio de Cultura ninguna manifestación pública o participación activa en intentar resolver este problema. Ahora vamos a tener que ir a hablar con Javier Milei y José Luis Espert a ver si quieren apoyar nuestro cine nacional. Esta puede quedar como la gestión que ha desfinanciado el instituto de cine, que es lo que ni siquiera pudo hacer Domingo Cavallo, que lo intentó».

Asimismo, Vanessa Ragone, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC), agregó que «estamos haciendo un llamado a la gestión. Hemos explicado la situación a la gestión de Luis Puenzo como al Ministerio de Cultura y, si bien hay un apoyo para que trabajemos en este proyecto de ley que impulsa el diputado Pablo Carro (Frente de Todos) para evitar que desaparezca el Fondo de Fomento, el Ejecutivo tiene que tenerlo en mente porque se van a encontrar que no va a haber manera de sostener el INCAA, hace por lo menos dos años lo venimos diciendo y no hay respuesta consistente. No se condice con la propuesta cultural que tiene este gobierno, esta ley fue votada sobre todo por la mayoría macrista, entonces por qué no modificar esto que nos va a afectar mucho. Yo tengo la sensación de que ven un horizonte lejano, o no está entre sus prioridades y no lo comprendo».

Por otra parte, Christian Mouroux en representación de la Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales (RAFMA), nos contó que «el INCAA decidió por la situación de virtualidad reducir entre un 50% y 70% los presupuestos establecidos previamente para los festivales. El motivo expresado fue que un festival virtual no es un festival y no implica los mismos gastos, pero lo cierto es que tenemos muchos costos. Además, varios festivales cobramos más de un año después los subsidios». Juan Mascaró de Documentalistas Argentinos (DOCA) aportó desde su sector que «en este marco los documentales son los últimos de la fila. A pesar de que lleven mucho público no pueden continuar en las salas y otros no se pudieron estrenar en tiempo y forma. Ahora los realizadores tienen la obligación de firmar un acuerdo para que la película se vaya de cartel a la semana aunque tenga público».

Nathalia Videla Peña, parte de Acción Mujeres del Cine, al ser consultada por políticas públicas que tuvieran en cuenta una agenda más igualitaria nos dijo que «desde el INCAA no podemos señalar absolutamente nada, no hemos sido convocadas ni recibimos propuestas, nosotras presentamos hace unos tres años una propuesta integral que ayudaba a que las mujeres se pudieran insertar y sostener dentro de la industria audiovisual, pero no tuvimos respuesta desde la presidencia previa de Ralph Haiek ni de la de Luis Puenzo, ellos dicen que están haciendo un nuevo plan de fomento en el que piensan en nosotras pero sin nosotras».

Por último, Alejandro Gallo Bermúdez, quien es parte de la Asociación de Realizadores Audiovisuales de Salta (ARAS), aportó su mirada de la actualidad del cine argentino por fuera de Buenos Aires, que suele ser privilegiado en términos de subsidios a la producción y otras políticas de fomento, y él nos comentaba que «fue un año muy raro para el INCAA, no hubo recaudación, entonces se está discutiendo un nuevo plan de fomento en el que estamos haciendo propuestas para que sea más equitativo, porque el mejor cine que se está haciendo es el de las provincias y sería genial que se apoyen estas tendencias. Somos un país gigante pero Dios y el INCAA atienden en Buenos Aires. Lo que nos queda siempre es muy poquito y el instituto estuvo muy ausente en todo este tiempo desde el comienzo de la pandemia, por ejemplo, concursos que se lanzaban anualmente ahora se lanzan un año, se eligen el otro y los resultados están en el tercer año, creo que el INCAA se tiene que adecuar a los tiempos que corren».

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