El equipo de Avellaneda “se fue a la B” como tenía que hacerlo, ante su gente, que no tuvo ningún comportamiento violento ni hubo incidentes, solo aliento y lágrimas para afrontar un momento complicado de un club que no sabe qué es jugar en la segunda división.

Foto: DyN

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Las chances por la permanencia eran complicadas y la tarde del sábado tuvo la peor combinación de resultados para el «Rojo», que tenía que ganar pero perdió. De todas maneras, si ganaba descendía igual, porque San Martín de San Juan se impuso 2 a 0 a Estudiantes de La Plata y Argentinos Juniors superó 1 a 0 a Colón en La Paternal. Todos los partidos se jugaron en simultáneo, la manera más transparente para definir instancias decisivas, pero no pudo ser para un equipo que no mostró reacción durante seis torneos y que se hundió en el promedio y en su propia crisis.
San Lorenzo de Almagro le ganó por 1 a 0 con el gol del chico Ángel Correa, y las ilusiones quedaron hechas pedazos, aunque la gente de Independiente tenía asumido que las chances de irse a la “B” eran altísimas.

Una paradoja fue el camino de Independiente hacia la Primera B Nacional, porque venía de ganar la Copa Sudamericana al Goiás en 2010 con Antonio Mohamed como técnico, pero la otra mitad de la gloria se volvió el principio del fin. Si bien sumaba una copa internacional después de 15 años, el club no vivía un buen presente en el torneo local e hilvanó una mala racha futbolística durante tres años y por eso ahora está en la “B”.
Foto: Baires

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Antes de Mohamed hubo dos técnicos que no pudieron levantar la cabeza del equipo, como Daniel Garnero, que solo tuvo tres empates y cuatro derrotas, además de Ricardo Pavoni, un interino por dos encuentros que tampoco consiguió victorias. El “Turco” era el entrenador que lo llevó a ganar la Sudamericana, pero también tuvo que irse por la mala campaña a nivel local. Le siguieron Ramón Díaz con solo 5 triunfos en 17 partidos y Cristian Díaz (6 victorias, 7 empates y 8 derrotas).
Ante la crisis que vivía el club, Javier Cantero decidió llamar a Américo Rubén Gallego, el último entrenador que logró un campeonato con Independiente, allá lejos y hace tiempo, en el Apertura 2002. Pero ni la mística del “Tolo” pudo salvar al equipo de Avellaneda. Finalmente, Miguel Ángel Brindisi agarró un equipo en llamas, que ya no dependía de sí mismo desde la 10° fecha del Torneo Final 2013. Es decir que, a mitad del campeonato, necesitaba que Quilmes no sume, después tenía que ver de reojo qué hacían Argentinos Juniors y San Martín de San Juan, pero tenía que concentrarse en ganar, y cuando lo tuvo que hacer no lo hizo.
Foto: DyN

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No solo se trata de entrenadores, porque los dos presidentes que estuvieron involucrados en esta campaña que termina con el descenso fueron Julio Comparada y Javier Cantero. Uno vendió a Sergio Agüero e hizo la cancha pero fue sospechado por su vínculo con barras bravas. El otro luchó contra los violentos sin respaldo de ningún dirigente de la AFA y ahora tiene la mala fortuna de haber sido el presidente del descenso. Comparada fue el máximo dirigente en el Apertura 2010, Clausura 2011 y Apertura 2011 y Cantero en el Clausura 2012, Inicial 2012 y Final 2013. Entonces, a nivel deportivo, tienen responsabilidades repartidas.
Cualquier equipo puede irse a la “B”, le pasó a River, San Lorenzo, Racing y ahora Independiente. Y Boca, que nunca descendió, marcha anteúltimo en este torneo, no clasifica ni a la Copa Sudamericana porque no le dan los puntos y, en caso de repetir los malos resultados de esta temporada, también tendrá que usar una calculadora y estar pendiente del promedio. Lo que es sanamente envidiable de la gente de Independiente fue el comportamiento de su gente, porque si se tenía que ir a la “B” tenía que ser en Avellaneda, con todos sus hinchas juntos, abrazados en la tristeza pero sin causar ni un solo incidente.
Independiente 1984Independiente tuvo momentos de gloria a lo largo de su historia, porque ningún equipo tiene más Copas Libertadores que el «Rojo», con siete conquistas y cuatro de ellas en forma consecutiva, aunque la última fue en 1984. Junto al Milan, es el conjunto que más Copas Intercontinentales jugó, como aquella que lo consagró campeón del mundo en 1973 contra la Juventus de Italia o en 1984 ante el Liverpool, ambas con las gambetas, la magia y los goles Ricardo Bochini, el jugador que más alegrías le dio a los vitalicios, a sus hijos, nietos y bisniestos.
Lejos quedaron esos tiempos de copas, de títulos internacionales. Hoy tendrá que pensar en viajar al interior del país a desafiar a equipos de la segunda división en una nueva experiencia para rearmarse y estar nuevamente en Primera. Se fue, y le va a costar, pero volverá.