«Magalí», dirigida por Juan Pablo Di Bitonto, tiene su estreno comercial luego de ganar el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de las Alturas 2019.

La historia nace con una muerte muy simbólica, la de la madre de Magalí (Eva Bianco). Este personaje, con su abrupta ausencia, obliga a la protagonista a volver a Susques y reencontrarse con su pueblo natal y con su hijo Félix de 10 años. El comienzo marcado por un fin se pone en funcionamiento como el ritmo que respira la película, como un suceder de muertes y nacimientos personales que transita Magalí.

Cuando llega se encuentra, también, con que debe tomar la posta de una tradición y que, de no hacerlo, el mal acecha al pueblo en forma de un puma que nadie ve, pero que deja marcas a su paso. El pueblo, junto con su propio hijo, le exige a Magalí que realice un ritual en el cerro y mientras ella más se resiste, más atrapada se ve en el centro de todo lo que eligió dejar atrás.

La aridez de la geografía es de alguna manera la representación tangible del temperamento de Magalí en su pequeño camino del héroe. De esta manera, el paisaje de Susques no solo significa planos hermosos sino que es el macro personaje que conjuga la unión de lo terrenal con lo espiritual. A la luz del día se ponen en juego los conflictos humanos y durante la noche en la negrura de la puna emerge un clima más místico.

En «Magalí» apreciamos a una minuciosa Eva Bianco, que desarrolla con sumo cuidado su sutil arco narrativo, y una temática de revinculación cultural y familiar muy sensible.

Para conocer más sobre la producción de «Magalí», escuchá esta entrevista a su director Juan Pablo Di Bitonto.

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