Finalmente ingresamos a la energía del Sol delante de la constelación de Virgo. Lentamente se va sumando a la registrada energía dada por el stellium de Mercurio, Venus y Júpiter en el mismo signo.
Es energía concreta, de construcción, de llevar a la materia los sueños que rondan la mente pisciana. Ir al detalle, actuar con consciencia, poner el cuerpo y la mente en acción y depurar definitivamente los pensamientos que enturbien nuestros objetivos o los disipen en idealizaciones.
Tanto la forma y la velocidad del pensamiento como la valorización de los mismos transitan esta energía, acompañada por la benefactora de Júpiter que nos ayuda a discriminar bien el tipo de servicio que hacemos, para qué, cómo y, sobre todo, administrar mejor nuestra energía. Aprovechemos estos días antes de que Mercurio entre en su fase retrógrada el 30 de agosto y Júpiter finalmente siga su curso a Libra a partir del 10 de septiembre.
La clave de estos días: la auto disciplina.

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