El primer fin de semana de junio más de 30 periodistas argentinos y del ámbito internacional brindaron conferencias en torno a la desinformación dentro de la profesión periodística en el marco del 8° Congreso de Periodismo Digital organizado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) en la Universidad Blas Plascal de la ciudad de Córdoba.

En primer lugar Geysha Gonzalez, vicedirectora del Atlantic Council’s Eurasia Center, se encuentra cubriendo la desinformación desde el año 2015 cuando tuvo que comprobar la invasión de Rusia a Ucrania. Por esta razón, definió el concepto como el “uso de información falsa con la intención de borrar la línea de lo verdadero y lo falso”, logrando que “te confundas y no creas en nada”. Gonzalez destacó que el problema radica no solamente en que la desinformación miente sino que “se puede involucrar en las cosas que ya nos divide y puede polarizarnos” a través de las redes sociales, dado que aquellas permiten la viralización de noticias con contenido falso. Sin embargo, el problema de la desinformación también tiene lugar debido al desinterés social por saber la verdad. Esto fue corroborado en un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que afirma que las personas le dan clic cinco veces más a información que se percibe falsa a aquellas que son verdaderas. Por lo tanto, para la fundadora de la plataforma digital de medios DisinfoPortal.org, el reto del mundo digital es “comenzar a pensar en estrategias para llegarle a la población que en realidad no quiere la verdad y no escucha los hechos”.

En esta misma línea, Gumersindo Lafuente profundizó entre la distinción entre las buenas noticias y las fake news. Con respecto a las primeras, el director adjunto del periódico español Diario.es afirmó que “recuperan la esencia del periodismo a través de las estrategias y tecnologías” y cuando ocurren las segundas es necesario “no minimizar el asunto sino rectificar y explicar cómo sucedió de manera notoria, poniendo una atención”.

Por su parte Daniel Mazzone, periodista y profesor de la cátedra de Periodismo Digital de la Universidad ORT Uruguay, hizo hincapié en la crisis que transita actualmente el periodismo. El riesgo se debe a la cantidad de textos que circulan y aseveró que “la desinformación tiene que ser vista como un mutante de múltiples caras porque todo el tiempo está cambiando”.

La desinformación, un mal que se puede combatir

El congreso también tuvo la participación de Laura Zommer, la directora ejecutiva de Chequeado que realiza el fact checking de América Latina, quien dio a conocer el nuevo proyecto colaborativo llamado Reverso. El mismo tiene por objetivo verificar la circulación de noticias falsas a lo largo de la campaña electoral de este año logrando que los ciudadanos puedan acceder a información de calidad. Para esto, Reverso recibe la cooperación de diversos medios ya sean grandes, pequeños, nativos digitales o tradicionales, y brinda técnicas de verificación para descifrar si el contenido es verdadero o no. Para detectarlo, Zommer definió a la desinformación según la tipología establecida por First Draft, la organización internacional dedicada a la verificación de noticias. Según el organismo, la desinformación puede manifestarse de la siguiente manera:

Sátira o parodia que no pretenden causar daño al engañar.

Contenido engañoso al usar información para incriminar.

Contenido impostor al reemplazar fuentes genuinas .

Contenido fabricado al crear un contenido falso con intención de engañar y perjudicar.

Contenido manipulado al modificar imágenes para mentir.

Conexión falsa al introducir información no coincidente con el contenido.

Contexto falso al difundir contenido de otro período.

El encuentro prosiguió con Juan Manuel Lucero, líder del News Lab de Google en Argentina, quien presentó el reciente proyecto Google News Initiative (GNI). El GNI está basado en el fortalecimiento del periodismo de calidad y en el desarrollo de los medios por medio de la innovación tecnológica. Por lo tanto, tiene por finalidad ofrecer capacitaciones de cómo usar los operadores de búsqueda  para hacerle frente a la desinformación.

En conclusión, las redes sociales posibilitan la viralización de infinitos contenidos no chequeados ni verificados previamente, lo que propagan una desinformación masiva en la sociedad. Sin embargo, así como se tiene acceso a informaciones de todo tipo, también es posible conocer cómo no recaer y ser partícipe de sus difusiones. Con tan solo un clic puede ponerse punto final a la circulación de contenidos no verdaderos.

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