La Maison Chanel es sinónimo de elegancia, lujo y rebeldía. Su fundadora fue una mujer que encarnó estos adjetivos a la perfección. Sabía cómo crear una apariencia sofisticada desde la simplicidad, utilizando telas de calidad y cuidando hasta el último detalle en la confección. Al mismo tiempo, se rebeló contra la silueta encorsetada y liberó a la mujer con prendas cómodas que le proporcionaron movilidad.

Dichas características en el concepto de la marca dan cuenta de una mente adelantada a su época. Desde sus inicios, Chanel contribuyó a la expresión de la seguridad y a la creación de un nuevo tipo de sensualidad femenina. Toda una dialéctica del empoderamiento.

El mundo en el que vivió la modista ya no existe, y parece que tampoco lo hace aquel en el que se desarrolló el sucesor de su legado, Karl Lagerfeld. Por lo tanto, la heroína a la que una vez vistieron está pasando por una transición complicada en la que, sin duda, las emociones entran en juego y, por lo tanto, se manifiestan en los diseños.

Para comprender cuál es el estado emocional de la «mujer Chanel» en la actualidad, haré un recorrido dividido en dos partes en el que analizaré cuatro de los principales y más recientes desfiles de la compañía. Empecemos.

Lo que trajo el invierno: desfile Fall Winter 2021 (Ready to Wear)

Para esta ocasión, el Grand Palais -lugar en el que se presentan todas las colecciones de la marca desde el 2005- cubrió sus pisos con un lago congelado y pendientes de nieve que, al mismo tiempo, servían como gradas para los espectadores. Las modelos entraron caminando en grupos de a tres, en parejas o a solas. Tal y como si fueran habitantes de ese helado recinto, amigas que dan un paseo para conversar; solitarias jóvenes que despejan su mente caminando, mientras se dirigen hacia algún evento o incluso a sus trabajos. La actitud desenfadada de las modelos iba acompañada de una amplia variedad de prendas. Así se presentaron tops strapless, mini faldas, faldas con aberturas laterales o en la parte delantera. También se hicieron notar las mangas abullonadas, chaquetas de variados largos con cuellos escolares, bobo, mao o solapas grandes que cubrían casi la totalidad del busto. Sobretodos, camisas blancas y hasta shorts.

Los estilismos se completaron con accesorios como collares -siempre presentes en cada colección, ya que eran un elemento primordial en el estilo personal de Coco Chanel y de sus diseños-, además de maxi pulseras y collares dorados con piedras incrustadas de color esmeralda, rosado, carmín y miel. En el diseño de estos se empleó el símbolo religioso de la cruz, lo mismo ocurrió en algunos cintos, mientras que los colores predominantes en la ropa fueron el blanco y el negro, acompañados por verde pastel y rosado.

Las piezas protagonistas en la propuesta de esta colección fueron los pantalones de aberturas laterales con botones y las bucaneras de equitación. Ambos elementos remiten sutilmente a la estética del barroco y la relación que la marca quiso establecer desde sus comienzos con las actividades deportivas y el ocio. Por otra parte, también se pueden adjudicar otros aspectos de los diseños como directos referentes a dicho periodo histórico, tales como: el uso de lazos en la cabeza para decorar largas cabelleras, la presentación de conjuntos compuestos por tres prendas, llamados durante la época «Trajes en Suite», además del uso de encajes para la confección de tops y algunos vestidos.

Hay que recordar que esta colección fue lanzada antes de que la crisis sanitaria en el mundo empeorara, de manera que la ropa, si bien cuenta con algunos tintes dramáticos -como la abullonada parte superior de las mangas largas, que cubren los brazos de Kaia Gerber como si fueran guantes-, y muestra rudeza en detalles como los grandes brazaletes, las botas y algunos sobretodos, no dejan de ser características de la personalidad de esa mujer que Virginie Viard (actual directora creativa de la maison) está reforzando en el imaginario de Chanel, más que el resultado de un contexto tan complicado como el generado por un virus. Tal y como se reflejará en las siguientes colecciones.

Síntomas del encierro: desfile Fall Winter 2020/2021 (Haute Couture)

Esta colección se presentó virtualmente. Estuvo compuesta por 30 looks que dieron cuenta de la versatilidad de la firma y del rango de clientela a la que busca satisfacer. De esta forma, se pueden encontrar desde vestidos de terciopelo con mangas largas, pasando por mini vestidos strapless de tweed, hasta chaquetas con un aire renacentista.

Gracias a las posibilidades que ofrecen internet y las redes sociales, el departamento de comunicación de Chanel logró transmitir la importancia de la meticulosidad en el trabajo de confección. Una labor realizada con pasión por los cuatro talleres de Alta Costura con los que cuenta la firma. Cada uno de ellos está encabezado por una costurera líder. Estas, junto a sus equipos de trabajo y algunos proveedores externos, confeccionan cada prenda completamente a mano.

Para la presentación de la colección solo se hizo una campaña audiovisual con algunos modelos y una impecable producción fotográfica en la que sí se pueden apreciar todos los diseños que, además, prueban la continua reinvención que la marca busca hacer en cada temporada del tweed, esta laboriosa técnica de tejido de lana que los caracteriza. El teaser y las fotos fueron hechas por Mikael Jansson, consagrado fotógrafo y director de arte que trabajó para otras compañías como Calvin Klein, Hugo Boss o Christian Dior.

La mujer de esta propuesta sí está transitando un estado emocional más «inestable», que la hace mostrarse sobria y melancólica, pero dispuesta a luchar. Permitiéndose instancias de reflexión, inconformidad, juego y ensueño. Muestra de ello es el drástico cambio entre un vestido de seda azul cuya parte superior es decorada con hermosas flores, y un top de color negro confeccionado a partir de cortes transversales, generando una visual de telas puntiagudas que caen hasta las rodillas, que deja los hombros y los brazos al desnudo.

Sumado a esto se encuentra el trabajo realizado con los peinados, ya que las modelos alternan dicha tensión entre conjuntos, con cabelleras sueltas de ondas naturales y moños ajustados de acabados punk. Una muestra de los diferentes estados emocionales por los que todos, no solo la clienta de la marca, tuvimos que atravesar durante el periodo de aislamiento.

A levantarse del diván

Hasta aquí la primera parte de nuestro recorrido. En una segunda nota analizaremos los desfiles Spring-Summer 2021 (Ready to Wear y Alta Costura). Así comprenderemos cuál es el estado actual de la «mujer Chanel». Por el momento solo puedo adelantar que, definitivamente, está superando la crisis.