A Damián Mahler se lo puede presentar enunciando sus títulos, que son varios e importantes: compositor, director de orquesta, pianista y arreglador. También uno se podría quedar solo con su apellido, conocido en el ámbito de la música, y presuponer un sinfín de cosas sobre su talento. Pero nada de eso alcanza para hablar de él y de su arte. Ese que emana de sus poros y lo define paso a paso. En sus venas corren sangre y notas musicales desde que tiene memoria: «Conscientemente entrando a la adolescencia, tuve un día particular en el que mi papá compró un piano y hubo un amor a primera vista con ese mueble de madera gigante. Inconscientemente, desde el día 1 sentado al lado de mi papá en las funciones de ‘Drácula’ o la obra que sea. Empecé enamorado del instrumento y, en un momento determinado, necesité volcar lo que me pasaba a la música. Descubrí detrás de la creación un universo alucinante».

“Yo supe qué puertas tuve que ir a golpear, pero esa fue la única diferencia. No fue más fácil por ser el hijo de… no hay acomodo en la música, no hay hijo de”, asegura uno de los directores de orquesta más jóvenes del país. Ser el hijo del gran Ángel Mahler lo hizo sumergir en la magia de la música, pero su talento nato y la pasión lo llevaron a sitios y sensaciones inimaginables: desde Disney hasta «Siddharta», desde aquella «La Metamorfosis» a «Back to the Orchestra» en Mallorca: «La música que escribo empezó a parecerse con el tiempo más a quien soy y no a quién quería aparentar. Me siento más honesto en ese sentido. Antes no me animaba a decir ‘este soy yo'», confiesa el director de orquesta.

Respecto a su reciente show al aire libre en Mallorca, un musical homenaje a los grandes clásicos de películas como «ET», «Indiana Jones» y «Batman», entre otras, producido por Javier Fernández, Malher confiesa que «fue un privilegio absoluto hacerlo» y agrega: «El motivo principal por el cual hago música es porque se comparte con otras personas, más allá de que la compongo solo, hacerlo en vivo es compartirlo con tus compañeros, tu equipo y con el público. Es un acto de comunión inmensa y se extraña muchísimo esta cotidianeidad de poder hacer música y compartirla».

Sus comienzos lo encontraron con «La Metamorfosis» a cuestas con tan solo 17 años, «Narciso Ópera Rock» y «Los Tres Mosqueteros». Su ultima obra, «Siddharta», con dirección de Flavio Mendoza, se convirtió luego de 14 meses en cartel en el estreno de teatro musical argentino más visto de los últimos 25 años.

Por otro lado, dirigió los musicales extranjeros como «Jekyll & Hyde», «Man of La Mancha» y los de la dupla Cibrián-Mahler «Otelo», «Las Mil y Una Noches», «Drácula, el musical» y «El Jorobado de París», entre otras. «La música es sanadora. ¿Qué seriamos durante y pos encierro en pandemia sin los libros, las películas, la música, el arte en general? Eso me hace preguntar qué es y que no es esencial», declara el artista.

En el año 2019 debutó en Disney como compositor y productor musical de la serie «Nivis, amigos de otro mundo»: «Soy nacido en los 80′ y crecido en los 90′ y viví Disney. Fue algo muy presente en toda mi infancia. Me encanta el sonido Disney, así que fue un privilegio total aportar una melodía como ‘Nivis’ o hacerlo en  proyectos futuros que se impregnen en quienes lo escuchan y generen un lindo recuerdo el día de mañana». Como si con toda su trayectoria fuera poco, tuvo el lujo de trabajar con el eterno Armando Manzanero y relata su experiencia de esta manera: «Musicalmente fue un desafío tremendo. Me sorprendió mucho que él era sus propios boleros. Era un bolero andante. No podías distinguir a la persona de su música. Tenía una manera muy romántica de ver la vida y todo era pasión y ‘abolerado’. Fue y será mágico haber tenido la oportunidad de trabajar con Armando».

Sobre la pandemia, los protocolos y limitaciones que aún existen en el ambiente artístico, Mahler afirma: «El teatro es una de las tradiciones más antiguas que tiene el ser humano y no creo que esa necesidad que tenemos de vivir esa experiencia cambie. Buscamos siempre esa experiencia
única e irrepetible que genera ver teatro en vivo. Eso no va a cambiar aunque involucre un riesgo, pese a que salir de la propia casa muchas veces lo es.
En la época de Shakespeare, la gente se moría por la peste y el teatro se seguía haciendo igual».

Respecto a sus proyectos a futuro, relata que «Back to the Orchestra» se hará en Argentina pero aún no está definido cuándo: «Tenemos ganas de hacerlo, fue un año de mucha siembra pero con los aforos del 30%, cuanto más grande es el espectáculo más público necesitás para recuperar la inversión y ese número a veces está en el 70 u 80% de la sala. No se puede pensar en espectáculos grandes con ese porcentaje de aforo. Necesitamos una situación sanitaria que lo permita y tiempo para prepararlo, mínimo 6 u 8 meses de anticipación».

Damián Mahler finaliza la charla confesando qué le diría a su yo de 3 años: que confíe más en sí mismo, que sueña con dirigir «El Rey León» y definiendo la sensibilidad en la música desde su punto de vista. «Quienes tenemos la suerte de volcar emociones en notas musicales, de alguna manera somos puentes entre algo etéreo y este mundo. Creo que cuando se habla de sensibilidad o inspiración, se habla de un nivel de conexión mayor o menor con ese más allá. No soy creyente de que el hombre con su intelecto pueda lograr la emoción que produce la música, es producto de algo superior y algunos tienen la suerte de encapsularlo, como dice un amigo, y hacerlo accesible a otros. La música tiene la capacidad de encapsular verdades universales que están dando vueltas y, si tenés la lucidez de cazarlo y contárselo a otros, es un privilegio».