PrivacidadCada día proporcionamos más datos personales en internet, de forma voluntaria y por practicidad. El flujo “natural” de los trámites parece moverse en esta dirección. Porque hoy nuestra vida está plasmada en la web: las cuentas bancarias, el historial de nuestra facultad… todo tipo de trámite, inscripciones y solicitudes varias, compras, pedidos, incluso recorremos museos por la web. Nuestras calles están en internet, todos y absolutamente todos los mapas. Y casi todo lo que podemos preguntarnos ya está en Yahoo Respuestas. Hay representación online y hay transparencia, pero surge el tema de la privacidad como contracara.
privacidadEl tiempo de la red de redes es rápido, mucho más que el tiempo humano necesario para la reflexión, o el tiempo de nuestros ciclos. Sin embargo, el tiempo que ahorramos al resolver cuestiones vía internet es tiempo real, es nuestro tiempo humano maximizado gracias a un medio que amplía nuestras maneras de operar, que es casi una prolongación de nosotros mismos. Quizás como afirmaba el visionario Marshall Mc Luhan, el contenido de cualquier mensaje resulta menos importante que el medio en sí mismo. Porque este medio definitivamente nos ha revolucionado la vida.
Por eso, no existe el tiempo de internet y el tiempo humano por separado, existen «los tiempos de internet», el ritmo que marca, la velocidad que plantea. Y cada vez nos adaptamos más a él. El tiempo es uno solo. Y hoy, no querer proporcionar datos de una tarjeta de crédito por temor a la inseguridad en la web, por ejemplo, genera mucho más perjuicio, y sobre todo pérdida de tiempo, que ganancia. Ganancia fundada únicamente en el temor, que nunca es buen consejero. La capacidad de adaptación quizás esté sobrevaluada en nuestra sociedad, pero es necesaria.

Imagen: www.jrmora.com
Imagen: www.jrmora.com
Es claro que este compendio de información y datos que viven en la web no puede ser bueno ni malo per seNo está mal que todos estos datos sobre personas y cosas vivan en internet. El tema son los usos y sus condiciones. Como siempre, los límites y restricciones regulando lo que surge como nuevo en una sociedad. Según la consultora de investigación de mercado inglesa Ovum, si los internautas tuvieran que clickear un botón de «no rastreo», sería activado por el 68% de los usuarios. Solo el 14% consideró honestas a las empresas online en el uso de sus datos personales. Es decir, tendemos a no confiar en el uso de nuestra información pero la proporcionamos igual, porque no operar, hoy por hoy, es necio.
privacidadLa privacidad se relaciona con el control de quiénes tienen acceso a la información que posee un determinado usuario que se conecta a internet. ¿Quién, cómo, por qué y cuándo ven nuestra información personal? Sin duda, no es un tema menor y las estadísticas demuestran que la problemática está preocupando a usuarios y empresas. Lo que transmitimos puede ser archivado (ya sean páginas, mensajes o consultas) a través de dispositivos como cookies, «bichos cibernéticos», spam, navegadores y algunos usos del marketing que no paran de crecer. Es lógico que este tema nos concierne como internautas que somos, pero tampoco es cuestión de andar quejándonos y luego dar click al botón “aceptar” de los términos de privacidad sin leer.
privacidadEl asunto de la privacidad de nuestros datos está en auge y promete varios capítulos más. Es, sin duda, importante. Personalmente, considero que así como algunas veces resignamos algo de libertad para obtener seguridad, muchas veces la facilidad, la eficiencia y la transparencia vienen en detrimento de la privacidad. Seguramente la regulación mejore esta preocupación, pero se trata de una suerte de contracara esperable.

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