“Deep Water” es una nueva transposición de un libro de Patricia Highsmith y es, también, el regreso de Adrian Lyne tras dos décadas de inactividad.

La fuente literaria es solo un punto de partida para retornar a esos intereses de Lyne acerca de las relaciones adultas (de cierto estrato social) en torno a la infidelidad, la posesión y el sexo. Pocos cambios hay entre “Foxes” (1980) y su nueva película, más allá de lo cinematográfico. El director conocido por “Atracción fatal” (1987) no se acomoda a los tiempos actuales, por un lado puede resultar chocante si se lo mensura sobre la balanza de la corrección política, aunque tampoco sería un merito desde la esquina en la que -por ejemplo- Paul Schrader se mueve sin reparos sobre los vientos de cambio más urgentes.

Hay un arranque sin preámbulos: el motivo por el cual muchos desean ver esta película se hace presente con las apariciones de Ben Affleck (Vic) y Ana de Armas (Melinda), juntos, ya sin ningún tipo de juego de seducción. La relación entre ambos está fisurada en espacios donde el aire se corta a acuchilladas, hay un tercer personaje: una hija de ambos que provoca la furia de Melinda.

Tal primer vistazo a la dinámica familiar evidencia un comportamiento incompatible con el de una buena madre de manual. Mientras, Vic parece disfrutar en su inmutabilidad las actitudes de la niña, a quien en otros momentos se aprecia que tiene un grado de inteligencia superior. La historia prende la mecha en la amenaza que Vic le arroja -sin demasiada sutileza- a Josh (un amigo un tanto cercano a Melinda) durante una fiesta. Esa amenaza/broma se transforma en un rumor que se esparce en el pueblo acerca de otro amigo de Melinda, quien desapareció y luego fue encontrado muerto. Nunca encontraron al autor del crimen y, luego de esa fiesta, Vic aparece como un sospechoso que tiene un motivo claro. La relación entre Melinda y Vic, desde entonces, se resquebraja cada vez más.

Lo dicho, Lyne no cambió nada, incluso, parece haberse despertado de una hibernación de 20 años sin actualizarse un mínimo sobre cuestiones, comportamientos y miradas más frescas. La mujer tiene la misma representación que en todas sus películas anteriores, porque no deja de ser un disparador de todos los actos deleznables del protagonista masculino. Tampoco se mueve ni un centímetro del anquilosamiento estructural del thriller psicológico, ya que el concepto de slasher que emerge en un punto determinado del relato es puramente azaroso. Melinda es (además de mala madre) alcohólica, extranjera y una “calienta pava” que se tira a los brazos de cualquiera, por supuesto, hombres mucho más jóvenes que su marido. Vic es el millonario que ganó todo su dinero trabajando, más allá de algunos cuestionamientos progresistas que le hace un personaje sobre el tema, pero lo más importante es que es un buen padre, es culto y tiene siempre el pulso adecuado para cada situación.

“Deep Water” es terriblemente seria para los temas que trata, hoy en 2022, como si se tratara de un talk show vespertino donde una tribuna opina sobre “¿qué onda la infidelidad? ¿La perdonarías o no?”. Tampoco se permite, al menos, alguna clase de auto parodia a un cine que envejeció muy mal. Resulta llamativo que exista una reivindicación de un director cuyo tratamiento temático ya era vetusto en el momento del estreno de sus películas. Ah, y ni siquiera es un thriller erótico… ni eso, Adrian Lyne.

“Deep Water” de Adrian Lyne con Ben Affleck, Ana de Armas, Tracy Letts, Lil Rel Howery y Kristen Connolly se encuentra disponible en Amazon Prime Video.

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