En Líbano parece que nada es sorpresa, aún más cuando se habla acerca de que este país no tiene presidente hace ya más de dos años. Debe ser la única nación en el mundo donde su cabeza principal está vacante hace un largo tiempo. El último 28 de septiembre, cuando se realizaba la 45º sesión para elegir mandatario, fracasó al no tener el quórum necesario para elegir a la máxima autoridad.
Es decir, en los últimos dos años fracasaron 45 llamados a elegir nuevo presidente en la tierra del cedro. En un parlamento donde las bancadas dependen del signo religioso al que pertenecen, aún no han podido llegar a un acuerdo sobre quién ocupara la presidencia.

Qué va a suceder

El presidente del parlamento libanés, Nabih Berri, aplazó para el 31 de octubre la elección del jefe de Estado por falta de quórum por parte del Movimiento Hezbollah y otras del bloque del 8 de marzo.
Esto se produce por las rivalidades de la bancada del 8 de marzo y el 14 de marzo (Partido Mustaqal, liderado por el ex primer ministro Saad Hariri), quienes han logrado nuevamente mantener sin presidente al Líbano desde mayo de 2014, algo único en el mundo. El líder del Hezbollah, Hassan Nasrrallah, se negó a votar en favor de Michel Aoun, y así el Líbano por 45º vez dejó pasar una nueva chance para elegir una nueva autoridad al frente de la nación.
La realidad del Líbano no escapa a la problemática geopolítica de la zona, y por eso lo que ocurre en Siria también repercute en suelo libanes. Por eso habrá que esperar un tiempo más y ver si las partes llegan a un acuerdo para elegir presidente o si la solución estará atada al final del conflicto sirio que, por el momento, lejos está de resolverse. Mientras tanto, el Líbano seguirá sin presidente.