Este domingo Brasil eligió a su nuevo presidente, donde se impuso en segunda vuelta y por un estrecho margen Luiz Inácio Lula Da Silva por sobre el actual mandatario, Jair Bolsonaro.

Una vez finalizado el escrutinio, Lula ganó por una acotada diferencia: 50,9% sobre 49,1% (cerca de 2.140.000 votantes) del candidato que iba por su reelección y, de esta manera, volverá al cargo tras su administración en el periodo 2003-2010 (dos mandatos).

“Voy a gobernar para todos los 215 millones de brasileros, incluso para quienes no me votaron, porque no existen dos Brasil”, afirmó el líder del Partido de los Trabajadores apenas se conocieron los resultados. Asimismo, expresó que “nuestro compromiso es terminar con el hambre otra vez. No podemos aceptar como normal que millones no tengan para comer”.

Por otra parte, tomó distancia de su contendiente al manifestar que “es hora de bajar las armas que jamás debieron ser empuñadas”, porque “los problemas principales se resuelven con diálogo y no con la fuerza bruta”.

Finalmente, el titular del Tribunal Superior Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, aseguró que no hay riesgo alguno de la impugnación de votos y el resultado de la elección no tendrá cuestionamientos. “Es parte del juego democrático”, concluyó.

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