A lo largo del año que termina la investigación científica tuvo avances importantes en distintas áreas de la ciencia. En algunos casos son los primeros pasos y sus logros se verán a medida que continúen en los próximos años, pero hay tres eventos en este ámbito que desde sus inicios pisaron fuerte y sus aportes ya son significativos.

Células productoras de insulina

Este es un paso gigante que dio la medicina en su búsqueda de encontrar un tratamiento eficaz para la diabetes tipo 1. Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard logró, por primera vez, producir en laboratorio el tipo y la cantidad de células beta productoras de insulina humana necesarias para un trasplante.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad metabólica en la que el cuerpo destruye las células beta pancreáticas que producen la insulina necesaria para regular la glucosa en el cuerpo. Desde hace varias décadas las investigaciones apuntan a la creación de estas células betas.

Con este hallazgo se abrió una puerta muy importante para la creación de fármacos y el uso de células para trasplantes. La investigación está en su fase inicial y los ensayos apuntan a que en un par de años todo esté listo para los primeros trasplantes humanos.

Mini satélites

En los tiempos que corren tecnología y ciencia van de la mano para poder hallar la solución a ciertos problemas que plantea la humanidad. Los mini satélites o Cube Sat despegaron este año invadiendo el espacio para observarlo todo, enviar sus datos y a un costo ínfimo.

Fueron lanzados por primera vez hace 10 años por distintas universidades como proyecto educativo. Son satélites pequeños, cada cubo tiene 10 centimetros cuadrados por cara, su peso no supera el kilo, son fáciles de construir, se pueden ensamblar hasta dos o tres cubos y, lo más importante: son económicos.

Este año se lanzaron más de 75 mini satélites, todo un récord desde su creación.

Estas pequeñas cápsulas que pueden cargar con componentes de comunicación fueron utilizadas para hacer su aporte a la ciencia y es que en su carga pueden llevar: sistema de telemetría, transmisores y receptores espacio-tierra, reguladores de carga, antenas, filmadoras, cámara de fotos y giroscopios, entre otros sensores.

Estos cubos espaciales ya son parte de los nuevos instrumentos científicos. Estudiar la deforestación, observar el desarrollo urbano, medir el nivel de exposición al Sol, detectar los cambios de los ríos y realizar predicciones climáticas son algunas de las tareas que han realizado estos minis que prometen desde el espacio mejorar nuestra calidad de vida.

La misión Rosetta

“¡He llegado! Mi nueva dirección 67 P” fue el primer mensaje enviado por la sonda, cuando en noviembre pasado logró descender en la superficie de un cometa. Y entonces la comunidad científica titulaba a este evento como el logro más importante del año.

Esta misión fue lanzada al espacio el 2 de marzo de 2004, el proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA) era muy ambicioso: monitorear y lograr que todo funcione durante 10 años para lograr por primera vez posar un artefacto en un cometa. Y así fue. En noviembre de 2014 la sonda Rosetta comenzó su tramo más importante: desprender su módulo Philae para posarse en la superficie del cometa 67P /Churymov Gerasimenko.

El aterrizaje monitoreado por ESA y por el apoyo de técnicos y científicos de 17 países fue más difícil de lo planeado. Philae, luego de rebotar dos veces con la superficie, se ubicó a cierta distancia de su objetivo. Equipado con un laboratorio pudo tomar muestras, sacar fotos y hasta grabar un sonido extraño al que los científicos llamaron “El canto del cometa”. Pero sus paneles solares recibieron poca luz y solamente pudo realizar su trabajo por tres días. Con los datos emitidos los investigadores pusieron manos a la obra para tratar de encontrar las repuestas a los objetivos de la misión, conocer el origen y la composición de los cometas y el secreto que encierran estos objetos que son los más primitivos del Sistema Solar: el origen de la vida.

Philae no pudo recargar energía solar. Los científicos del mundo y los amantes de la ciencia siguieron a través de las redes los últimos minutos de la misión antes de comenzar su sueño profundo en la inmensidad del universo. Con la vigilia de la nave Rosetta que sigue la trayectoria del cometa se espera que en agosto de 2015 la sonda pueda recargar energía y continuar con su trabajo de develar los secretos que guarda el cometa desde miles de millones de años.

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