El grupo que apadrina actualmente a 7 escuelas del interior del país realizó el pasado domingo 25 de mayo un festival a beneficio en el club “Los Amigos de Villa Luro” para recaudar elementos y ropa de educación física, instrumentos musicales y festejar su primer lustro de existencia. El evento estuvo articulado por músicos, magos y payasos que han colaborado asiduamente con el proyecto a lo largo de los años.
Según palabras del educador y pedagogo brasileño fallecido a fines de los noventa, Paulo Freire, la educación no cambia el mundo sino que cambia a las personas que van a cambiar el mundo. En consecuencia, cada nueva enseñanza que se le otorgue a un niño fomentará tanto sus inquietudes como su libertad. Sí, estamos hablando de pequeñas revoluciones.
Villa Luro Solidario (VLS) es tan solo un grupo de jóvenes que desde 2009 colaboran con comunidades educativas con acceso limitado a herramientas, recursos y material de estudio, como también con aquellas que no cuentan con la infraestructura necesaria para realizar sus actividades. Actualmente, son siete las escuelas del interior del país que apadrina esta agrupación, dispersas en las provincias de Santa Fe, Misiones y Entre Ríos.
Eran las cinco de la tarde y la Asociación Vecinal de Fomento “Los Amigos de Villa Luro” abría sus puertas. Al cruzar el pasillo de baldosas que desemboca en el salón principal -otrora cancha polideportiva-, un ambiente de festejo y algarabía inundaba el ambiente. VLS cumplía años y sobraban los motivos para celebrarlo.
Previo al comienzo del festival, Alexis Labiano se acercó para sorprender con sus trucos de magia tanto a los presentes que ocuparon las gradas frente al escenario como al colorido salón de juegos destinado a los más chicos. Una vez que la gente se hizo presente, se abrió el telón y la música invadió la circunstancia.
Al promediar las seis de la tarde, Proyecto María se encargó de abrir el juego con sus canciones luminosas complementadas por coros y percusiones festivas. Luego, fueron los Zaplayasos Circus quienes convidaron con sus piruetas y malabares orientados al humor infantil y con adultos que no pudieron disimular su disfrute. Inmediatamente después, Bien Gracias desplegó su repertorio de composiciones pop y sutiles irrupciones rockeras para que la fiesta se instalara definitivamente en el público.
Antes de anunciar la presentación de Denoisers, Carlos Apollonio y Maximiliano Colace (dos de los motores de este engranaje solidario) entregaron plaquetas para destacar el aporte fundamental de ciertas personas a lo largo de los últimos cinco años.
Cerca de la medianoche, el ensamble de riffs de guitarra y la base grave y prodigiosa de Seco se subió al escenario a modo de preludio del gran final que proporcionarían posteriormente las melodías bailables y el groove de la Party Funky Orquesta.
“La solidaridad es la ternura de los pueblos”, escribió alguna vez la novelista nicaragüense Gioconda Belli, y esta vez fue al pueblo de Villa Luro Solidario que le tocó celebrar el primer lustro de su pequeña e inmensa revolución.
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