Phoenix Suns 98 (2) – Milwaukee Bucks 105 (4)

Después de 50 años, Milwaukee Bucks grita «campeón». El equipo dirigido por Mike Budenholzer se mete en el panteón de la franquicia, como aquel liderado por la leyenda de Kareem Adbul Jabbar, que conquistó el título de 1971. De Kareem a Giannis, de MVP a MVP, de leyenda a leyenda.

El griego se metió definitivamente en la historia de la NBA, como lo anticipaba Kobe Bryant en un tuit: “MVP, lo siguiente es el campeonato”, refiriéndose a Giannis y a su historia por venir. A sus 26 años llegó esa madurez para alcanzar el tan ansiado trofeo, un camino al que no todas las figuras y leyendas pueden acceder. Giannis Antetokounmpo es, además de un jugador único, un hombre de un carisma particular que tiene todas las condiciones para ser el ídolo de una generación que crece viendo básquet. Lejos parece haber quedado esa caída de Clint Capela sobre su pierna en la finales del Este frente a Atlanta Hawks. La lesión en su pierna izquierda lo tuvo en duda para la serie final ante Phoenix, pero logró regresar casi sin secuelas visibles. De esa posible hiperflexión de los tendones posteriores de la rodilla pasaron tres semanas, y aquí está el “greek freak” gritando campeón.

Si nos detenemos en las acciones del juego, la dinámica fue similar a la de los últimos partidos, especialmente al último disputado en Arizona. Phoenix comenzó por detrás de Milwaukee, que salió con mentalidad de cerrar la serie aunque se encontró con el despertar de su rival en el segundo cuarto, parcial que terminó 31 a 13. De esta manera, los Suns se llevaron la primera mitad 47 a 42. En ese segundo cuarto, Chris Paul mostró su mejor repertorio, el cual terminó con 26 puntos.

Quien no pudo repetir sus actuaciones anteriores fue Devin Booker. El joven escolta finalizó con 19 puntos, 3 rebotes y 5 asistencias, lejos de sus 40 puntos de los últimos dos cotejos. Durante esta serie se vio el resquebrajamiento de un equipo, lo que se presentaba como una cualidad en el equipo de Monty Williams era un ensamble que potenciaba lo mejor de cada integrante. En los últimos encuentros, lo que se presentó fue la antítesis: esfuerzos individuales como islas que se enfrentaban a lo que Phoenix alguna vez fue… un equipo. Allí apareció Milwaukee (que le dio de su propia medicina) con rotaciones, juego interno y sí, por supuesto, la mejor forma y versión de Giannis. En el último partido se transformó en el primer jugador en cerrar un partido de finales con 50 puntos (casi la mitad de las anotaciones de su equipo), además colaboró con 14 rebotes, 5 tapas y 2 asistencias. Hay que destacar las performances, a lo largo de la postemporada, de Jrue Holiday, Khris Middleton (el “Pippen” de Giannis, tal vez), PJ Tucker (un jugador todoterreno despreciado por Houston) y Brook Lopez.

Milwaukee, ese equipo que inició con una barrida a Miami Heat pero que luego se tuvo que topar con el equipo más ostentoso (y favorito para muchos, también) llegó al ansiado título. Un logro que es el fruto de trabajo de muchas temporadas, algunas tildadas de fracaso por salir primero en el Este para luego caer en instancias inesperadas ante equipos que se consideraban inferiores. El «Ciervo» de Wisconsin es el justo campeón de la temporada 2020-2021 de la NBA. La temporada 2021-2022 ya comenzó.