Conversamos con Lucía Danser, magíster en Antropología, sobre el impacto en los seres humanos de la virtualidad que introdujo la pandemia en el campo laboral. “La pandemia es un quiebre epistemológico en todas las disciplinas, teniéndonos que pensarnos desde un montón de aspectos, desde la antropología y desde los campos laborales, los paradigmas ya están un poco saturado, entonces creo que es momento de plantearnos otra perspectiva, una nueva visión de lo que está pasando en los entornos socio-laborales», enfatiza Danser.

En cuanto al interrogante de si lo virtual en el campo laboral llegó para quedarse, la antropóloga señala: «Hay quiebres pero también hay continuidades, por eso hay que situar la mirada en los contextos laborales, hay situaciones muy tradicionales en que la pandemia no cambió mucho y se está mucho más expuesto, y hay otros entornos más privilegiados que se pueden resguardar un poco más desde casa, y en esos contextos nos cambió un montón, nos cambió la vida básicamente. El trabajo nos estructura, pasamos mucho tiempo de nuestro cotidiano en nuestro trabajo y ahora nuestro trabajo de repente se convirtió en nuestro hogar. Es por eso que nos cambió las dinámicas sociales, familiares y hay una rearticulación de los colectivos trabajadores”, expresa Danser. “En relación a estos quiebres y continuidades, hay cosas que venían ya dándose y la pandemia aceleró un montón estar trabajando desde nuestra casa y, sin duda, va a haber después de todo esto una reorganización”, describe Lucía.

Respecto a si desde nuestras casas somos más productivos o no, Danser destaca un artículo en el que señalaba que las personas son más productivas desde sus hogares, ya que no están los entornos laborales de compartir: “Yo creo que son sumamente importantes para nuestro trabajo esos ‘cortecitos’, esos momentos de ocio, el compartir con el que tengo al lado, me parece súper necesario y hace que sea mucho más llevadero todo”.

En relación a cómo se estructurará el campo laboral luego de la pandemia, Lucía explica que «dependerá de las demandas de los empleados, de los trabajadores y trabajadoras, hay mucha gente que viajaba mucho tiempo para su lugar de trabajo, es algo en lo que ya se estaba trabajando, creo que será a pedido, hay mucha gente que quiere volver a la oficina y estar en otro entorno que no sea su casa”. Además, “la jornada laboral es otro gran desafío, porque implica la flexibilidad de ‘me adapto’, ‘me acomodo’, ‘me conecto un rato después y termino un rato después’, pero también hay que tener mucho cuidado con eso, porque estando todo el tiempo en el mismo contexto, puede ser que haya una sobresaturación”, enfatiza la joven antropóloga.

Finalmente, refiriéndose a los estudios de género en el campo laboral: «Hay mucho que revisar todavía, más que nada pensando en el rol de la mujer, si bien hay muchos otros colectivos y disidencias, pero siempre estuvo toda la carga laboral de los espacios reproductivos del hogar, y ahora se le suma toda la carga laboral del espacio de producción, hay que prestar atención en no caer en una doble explotación que son los pedidos que se están notando ahora”. “Después, en derechos laborales, creo que sí hubo varios avances que no tienen que ver con la pandemia sino con luchas que se venían dando, como la ley del cubo laboral travesti-trans. Pero en políticas de género en el campo laboral, aún falta un montón y tiene que ver con cuidar esos dos espacios y que en general esa carga hogareña y doméstica las tenemos las mujeres”, explicó Danser.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Fernando Otondo.