A partir del informe «I Have Nothing Left Except Myself»: The Worsening Impact on Children of Conflict in the Tillabéri Region of Niger, presentado por Amnistía Internacional, se documentan las consecuencias para niños y niñas que está teniendo el conflicto en Níger, en el que están implicados los grupos armados del Estado Islámico (ISIS) en el Gran Sáhara y Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, afiliado de Al Qaeda.

Entre los daños irreparables figuran asesinatos a civiles y ataques a escuelas. En este sentido, muchos niños y niñas presenciaron brutales ataques, asimismo, una cantidad de mujeres y niñas padecieron abusos, secuestros y fueron expuestas a matrimonios forzados.

Además, quienes padecieron estos ataques denuncian la inactividad de las autoridades y la falta de respuestas a los llamamientos urgentes, donde las fuerzas de Defensa y Seguridad se hacen presentes cuando los conflictos ya finalizaron.

Amnistía habló con 16 niños sobrevivientes

Ellos explicaron que unos atacantes enmascarados en moto habían abierto fuego, apuntando especialmente contra los hombres y los niños más mayores. Uno de unos 13 o 14 años afirmó: «Ya estamos acostumbrados a escuchar disparos y a ver a personas (muertas) apiladas unas encima de otras».

Otro niño, testigo del asesinato de su amigo Wahab, de 12 años, en marzo de 2021, declaró: «Pienso en Wahab y en cómo lo mataron. A veces tengo pesadillas en las que me persigue gente en moto, o veo a Wahab suplicando de nuevo (a sus atacantes)”.

Otro aspecto de este conflicto se vincula al reclutamiento de menores por parte del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, el cual aumentó notoriamente este año, principalmente en el Departamento de Torodi, cerca a Burkina Faso. Generalmente se trata de jóvenes de aproximadamente 15 años (o menos en algunas ocasiones) que son reclutados a cambio de ropa, comida y dinero.

Por otro lado, en franca oposición a la educación “occidental», el Estado Islámico en el Gran Sáhara y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes incendiaron escuelas y amenazaron al profesorado, lo cual derivó en un cierre generalizado de los centros escolares.

Para finalizar, el pedido de un joven de 15 años entrevistado por Amnistía resume el panorama: “Lo que quiero es que vuelva la paz de verdad. Y (el gobierno) tiene que prestarnos atención, incluso aquí (en el campo para personas desplazadas). Necesitamos agua y comida. Y educación. Tenemos que ir al colegio”.