Uno de los temas más relevantes de los últimos días fue el tratamiento en la Cámara de Diputados del Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que, finalmente, el pasado 11 de diciembre consiguió su media sanción y ahora queda a la espera de su definición en el Senado.

Sin dudas, uno de los puntos más debatibles del proyecto enviado por el Gobierno es el que permite la objeción de conciencia institucional, el cual es visto por los defensores del elaborado por la Campaña Nacional, como un argumento para futuras dilaciones.

Al respecto de este y otros factores, en Ahora Nosotras charlamos con la médica feminista Gisela Stablun, quien integra la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir y es referente en Nueva Mayoría y Mala Junta.

¿Cómo médica feminista cuál es su posición sobre la incorporación de la objeción de conciencia en el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo?

«Es un problema en varios lugares del mundo que ya tienen legalizado el aborto hace muchos años. Que ante esta posibilidad de que los trabajadores de la salud se declaren objetores de conciencia, habilita a que en regiones enteras no haya equipos que garanticen la práctica. Si bien es real que las personas tienen el derecho individualmente para ejercer la objeción de conciencia, lo que termina sucediendo es que toda una institución no cuente con efectores de esta práctica. Por lo menos, si está en el proyecto de ley que la institución que se niegue tiene que hacerse cargo del transporte y de solicitar la derivación, que eso esté aclarado es al menos un avance. Lo que también es importante saber es que las instituciones que pueden negarse son las privadas, no las públicas. No puede haber hospitales públicos que nieguen la atención», responde Stablun.

¿Esto no perjudica a las personas que no pueden pagar un sistema de salud privado y deben volcarse al público?

«Es terrible, porque si vos elegís un lugar dónde hacer tus controles de salud y si elegís ese lugar para interrumpir el embarazo, ¿por qué tendrías que ir a otro no? Si ahí están tus historias clínicas, las personas que ya conocés y quizás te sientas cómoda. Es terrible, en ese sentido, vamos a tener que trabajar mucho para que se revierta esto. Llegar a este proyecto de ley fue una lucha de muchísimos años, se fueron implementando diferentes estrategias. La Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito ya lleva más de 15 años. En estas diferentes estrategias también se fueron interpelando a  diferentes actrices y actores en la sociedad. Somos miles quienes luchamos por este derecho y esta es una base, un piso al que estamos pudiendo acceder. Es necesario comenzar a trabajar ya para promover en los equipos que es una práctica más dentro del sistema de salud. Se tiene que garantizar como se garantizan otros derechos. Es necesario que haya equipos en todos lados para acompañar y no vulnerar un derecho.»

Supongo que también terminar con la estigmatización de los médicos que realizan abortos, dentro de un sistema que no lo permite o no en todos los casos, más allá de que ellos individualmente no sean objetores.

«Hay un estigma a quienes acompañan las interrupciones de embarazo dentro de los equipos de salud. Más de una vez te llaman ‘abortera’ o ‘asesina’. Dentro del sistema de salud hay personas que son anti derechos y que dentro de sus trabajos así se comportan, y también hay personas con mucha ignorancia. Hay gente que no entiende bien qué se está tratando en el Congreso, consideran que ya se realizan interrupciones de embarazo. Hay mucha confusión, con gente que la utiliza con malas intenciones y otros que realmente desconocen el marco normativo y actúan desde el desconocimiento.

Además, es importante remarcar que lo que se está discutiendo ahora en el Congreso es que el aborto sea voluntario, ya existe por causales en Argentina desde 1921 pero con muchas dificultades y situaciones donde no se garantiza. Lo que estamos discutiendo es que hasta la semana 14 sea voluntario, que no tenga que haber ninguna de estas causales que actualmente el Código Penal solicita, la violación o el riesgo en la vida de la persona. Con esta nueva ley, con solo la voluntad de la persona debería bastar para interrumpir el embarazo.»

¿Cómo asumís tu rol como médica al acompañar a una persona que decide interrumpir su embarazo?

«La interrupción del embarazo es una práctica que nos pone en jaque a los trabajadores de la salud, que siempre estamos acostumbrados a dar las indicaciones y a tomar las decisiones. La interrupción del embarazo es una práctica en donde la que termina decidiendo es la persona embarazada. Nosotros solo podemos acompañar, cambia nuestro rol. Que no estén las causales y que eso facilite el acceso, nos invita a escuchar lo que las personas decidan y desean. No se trata de juzgar sino de acompañar», concluye Gisela.