Con el objetivo de «clarificar» el sistema electoral y para un mejor control del financiamiento político, el Gobierno Nacional anunció que se enviará al Congreso un proyecto de ley de Reforma Electoral.
En un acto en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el presidente Mauricio Macri señaló que «la Argentina del progreso es la que se aleja de la trampa. Tenemos que irnos de esa política en la que el que roba más boletas es el más vivo, lo tenemos que dejar atrás», y sostuvo que la iniciativa propuesta busca generar «un sistema transparente y equitativo del Siglo XXI que va a ayudar a unir a los argentinos».
El Jefe de Estado explicó que el paquete de reforma apunta a resolver «muchísimos temas de fondo» como «terminar con las boletas de papel» y reemplazarlas por el «voto electrónico». También remarcó que se dotará a la Cámara Electoral de «mejores herramientas para hacer cumplir las leyes electorales» y para «controlar el financiamiento de las campañas electorales en tiempo y forma».
Otro punto que mencionó Macri es el calendario electoral. Al respecto, manifestó que lo «obsesiona concentrar el calendario electoral». También pidió que «concentremos las campañas, casi hubo elecciones todos los fines de semana en la Argentina» durante el 2015 y consideró necesario «trabajar en concentrar el calendario electoral». Por último, indicó que «se seguirá evaluando con tiempo si las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) han sido un instrumento valioso, o no, para mejorar el sistema electoral». Cabe destacar que la eliminación de estas primarias había sido mencionado como una idea del macrismo dentro de la reforma política.
El sistema de boleta única electrónica (BUE) será estrenado en las elecciones legislativas de 2017 y el Gobierno tiene pensado diseñar e implementar un sistema propio, con software y hardware, para no tener que licitarlo a terceros contratistas. Este instrumento será similar al utilizado en la Ciudad de Buenos Aires en las elecciones para Jefe de Gobierno de 2015. En esa oportunidad fue provisto por la empresa MSA, con un dispositivo de pantalla que imprime una boleta y registra el voto en forma digital. Se realizarán auditorías antes y después de la jornada electoral.
Otros puntos especificados en el proyecto son la eliminación de las listas colectoras, las candidaturas múltiples y se prohibirá que un mismo candidato participe en elecciones nacionales y provinciales en forma simultánea. Además se establecerán nuevos mecanismos para fortalecer el control del financiamiento político y un procedimiento electoral con sanciones penales, se instituirá por ley el debate presidencial obligatorio, se establecerá un nuevo mecanismo de transición entre un gobierno saliente y otro entrante. También se plantea la creación de la figura de un fiscal general ante la Cámara Nacional Electoral (CNE) que estará especializado en la materia.
Asimismo, se desestimó establecer como optativo el voto en las PASO. Todos los ciudadanos deberán participar de la selección de los candidatos de todos los partidos políticos o bien votar en blanco. La única modificación será que el votante deberá elegir un solo partido en el cual sufragará.
La Dirección Nacional Electoral, que controla el proceso, dependerá del Ministerio del Interior hasta que se inicie la segunda fase de la reforma política, entre 2017 y 2019. En ese momento se debatirá si se sigue en ese esquema o se convertirá en un órgano independiente y multipartidario o si pasará a la Cámara Nacional Electoral. Se modificará la integración de la Junta Electoral de la Capital Federal, a la que se incorporará el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad.
En el acto en el que se anunció el envío del proyecto al Congreso acompañaron al Presidente el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez. Por su parte, entre los asistentes se encontraban la vicepresidente, Gabriela Michetti; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; gobernadores; magistrados; representantes de partidos políticos y académicos.