«Nueve auras»: el cine que perdimos

La desaparición física de Fabián Bielinsky todavía resuena como una reverberación de injusticia para el mundo del cine, en especial, el de una generación que en su figura percibía una esperanza para un tipo de narraciones ausentes dentro de una clase de producciones locales.

«Nueve auras» posee cualidades esperables para un documental sobre cine, tiene material de archivo jugoso y entrevistados trascendentes involucrados directamente con los objetos de estudio. Lo que distingue a esta nueva película de Mariano Frigerio es que se trata de la obra trunca de un director que solo hizo dos largometrajes. El impacto de ambas, en el público tanto como en la crítica, amplificó el nombre de Fabián Bielinsky. Mientras «Nueve reinas» conectó al cine con todos los sectores del público, «El aura» desconcertó a los que esperaban una segunda parte de estafadores y, al mismo tiempo, generó expectativas inconmensurables en la cinefilia.

«Nueve auras» presenta a Bielinsky como un director que no apareció mágicamente en el 2000 sino que construyó su camino a fuerza de trabajo, persistencia y paciencia antes de lanzarse a la dirección de su primera película. Los antecedentes como estudiante secundario, luego en la ENERC y sus primeros trabajos como ayudante de dirección permiten entender la mente de un cinéfilo empedernido e incorregible. Los testimonios proponen un espectro que va desde su familia (esposa e hijo) hasta actores y actrices que trabajaron con él, pasando por técnicos (asistentes de dirección, directores de fotografía, etcétera).

Como todo buen documental, también -sin premeditación y con espontaneidad- hace una puesta en valor de algún nombre propio, en esta oportunidad es el de Leticia Bredice. Su participación en este documental no se limita a dar testimonio o a desempolvar recuerdos, hay una entrega absoluta como si se tratara de una composición para un rol y también se percibe una especie de retribución luminosa hacía el director que le dio una gran oportunidad a los 25 años. Hay improvisaciones de su parte para representar un momento, también anécdotas productivas para contribuir a la figura del director. La presencia de Ricardo Darín brinda un halo genuino en sus palabras, como así también un quiebre emocional, porque en su voz hay una representación general de lo que significa, a casi dos décadas, la pérdida de Fabian Bielinsky.

«Nueve auras» es parte de las Proyecciones Especiales del 40° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.