Con el partido entre Holanda y México en Fortaleza se abrió la otra llave (a la que pertenece Argentina, por ejemplo) por octavos de final en esta Copa Mundial de la FIFA. El calor agobiante que superó los 30° fue, tal vez, uno de los tantos factores que disminuyeron la producción futbolística de los entrenados por Louis Van Gaal, quienes no brindaron el juego que mostraron en los tres partidos en la fase previa y que les permitieron clasificar primeros y cómodos en su grupo. Por parte de los aztecas se vio más de lo mismo: mucho criterio para circular el balón, buena capacidad ofensiva y actuaciones individuales superlativas como la del, hasta el momento, el mejor arquero de la Copa: se trata de Guillermo Ochoa.

Desde un principio del encuentro los dirigidos por Miguel Herrera se adueñaron del rectángulo y a los 14 minutos un centro de Miguel Layún desde la izquierda no encontró destinatario y por eso la pelota cruzó toda la banda en vano, a la espera de que alguien llegue y la empuje. Tres minutos después volvieron a tener una ocasión para abrir el marcador pero después de mucho toqueteo en el área, el otro Herrera (Héctor) le pegó mordido y el balón salió al lado del poste.

Cuando se esfumaba la primera parte Giovani Dos Santos avisaba con un ingreso con pelota dominada pero que Jasper Cillessen (un jugador que no me convence en absoluto y que por momentos hasta se posicionó mal en el campo de juego y, sí, se trata del arquero de una potencia mundialista) logró detener con su rodilla.

Al comenzar el periodo complementario Dos Santos capitalizó su oportunidad cuando a los 48′ recibió el balón y la acomodó con el pecho, avanzó y se perfiló para sacar con la zurda un disparo letal de media distancia que se coló en el rincón izquierdo de Cillessen. 1-0 y merecimiento en el resultado por solidez, búsqueda y dominio total del encuentro.

Pero como dije antes, la temperatura jugó su partido y comenzó la merma en la calidad del espectáculo, que de todas maneras se compensó con emotividad. El gol golpeó el orgullo de Holanda y por eso recordaron que para ganar hay que convertir. Lentamente comenzaron a hacerse del control del balón (sin claridad) y buscar el ansiado empate que el maravilloso Ochoa se encargó de evitar en cada ocasión. Como pasó a los 74′ cuando le sacó un mano a mano al bestial Arjen Robben.

A los 88′ llegó el empate de Holanda tras buscar y buscar sin éxito y sin encontrar fallas defensivas de México. Un tiro de esquina desde la derecha en los pies de Robben cayó para el recién ingresado Klaas Huntelaar, quien cabeceó para atrás para el ingreso de Wesley Sneijder, que le pegó con toda la furia y puso la pelota contra la red. 1-1 y faltaban 8′ para el cierre, ya que debido a la paralización del juego para tomar agua, el árbitro adicionó 6 minutos más.

Y en ese segmento llegó el gol que sentenció la historia. Robben encaró hacia el área en un arresto individual y Rafa Márquez se plantó pero justo sobre el pie del holandés que, como hizo en cada uno de sus partidos, se tiró y exageró la caída. Penal para los Países Bajos cuando ya no quedaba tiempo en disputa. Y el encargado de liquidar el pleito fue Huntelaar, que le pegó abajo al primer palo. 2-1 y pase a cuartos de final. Desde el resultado, el saldo es mucho más que positivo pero en cuanto al nivel de juego Holanda fue ampliamente superado y se mostró como un equipo carente de ideas ante esta situación adversa. Pero como pasa siempre ante un gigante, si no lo liquidás lo padecés, y eso fue exactamente lo que vivió este más que digno México que terminó su participación en Brasil.