Una buena manera de «correr la voz» para generar conciencia es contar historias reales, y si vienen de la mano de artistas famosas, es atención asegurada. Nos pasa lo mismo cuando leemos el aviso que dice «basado en una historia real» antes de ver una película: nuestra atención se predispone de manera especial y la memoria hace lugar a lo que viene.

Este artículo llega a mediados de octubre para decir: «¡Ey! ¡Que no terminó el mes rosa!». Que no sea una moda, por favor.

Para ello, desde la discoteca de Hielo te vamos a contar la historia de 3 mujeres que dieron batalla al cáncer de mama y, al difundir sus experiencias, ayudaron a generar conciencia sobre una enfermedad que afecta a gran parte de las mujeres y, en menor medida, hombres también.

La historia será liderada por la grandiosa Olivia Newton-John. ¿La ubicás? Sí, claro, en algún momento de tu vida escuchaste la canción que canta con John Travolta, famosa por la coreografía que, si no la viste, te la contaron y, si no pasó ninguna de ambas… ahora podés ir a buscarla en YouTube como «You’re the One That I Want» de la película Grease (1978).

¿Y por qué la citamos? Porque esta película es muy importante en su carrera y termina de catapultarla a la fama como cantante. Gracias a ese lugar conquistado, pudimos conocer a una Olivia activista, combativa y luchadora por causas para el cuidado del medio ambiente y por asuntos humanitarios.

Así es como en 1978 canceló un gira de conciertos por Japón como protesta contra la masacre de delfines que morían al quedar atrapados en las redes de pesca de arrastre de atún. Recién reprogramó la gira cuando el gobierno japonés aseguró que estaba «investigando el tema».

En 1979 Olivia participó en un concierto benéfico llamado «Music for UNICEF», celebrando el Año Internacional del Niño, junto a Bee Gees, ABBA, Donna Summer y Rod Stewart, entre otros, y cuya recaudación fue destinada para la causa.

Por el año 1990 fue nombrada como «Embajadora de Buena Voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente». Al año siguiente, en 1991, tuvo su primer contacto con la enfermedad del cáncer tras el fallecimiento de una niña llamada Colette Chuda (de solo 4 años), amiga de la familia. Fue tal el impacto en ella que se convirtió en la portavoz nacional del Fondo Ambiental Colette Chuda con el objetivo de cuidar la salud ambiental de los niños.

La relación de Olivia con el cáncer, lamentablemente, recién empezaba. En 1992, poco después del lanzamiento de un álbum de «grandes éxitos» llamado «Back to the Basics» que planeaba presentar con una gira mundial, le diagnosticaron cáncer de mama, razón por la cual tuvo que cancelar la gira. Luego de vencer a la enfermedad en esta oportunidad, se convirtió en una incansable luchadora para la prevención, investigación, tratamiento y cura del cáncer y otros problemas de salud. Esto la llevó a recaudar fondos para crear el Olivia Newton-John Cancer and Wellness Center en Melbourne, Australia, en 2008.

Un par de años después, en 2010, Sheryl Crow también vencía un cáncer de mama diagnosticado en el año 2006. Motivo que la llevó a fundar el Centro de Imágenes Sheryl Crow en Los Angeles, California, para la prevención, escaneo, diagnosis y tratamiento de esta enfermedad. Este centro es parte de un proyecto aún más grande llamado Pink Lotus Breast Center. Cuando lo presentó, Crow comentó: «Unimos fuerzas con este centro que me permitió crear una hermosa plataforma para crear conciencia y alentar a millones de mujeres americanas de más de 40 años para que realicen su estudio anual de mamografía».

En uno de estos centros que expandió Sheryl Crow, fue tratada y atendida Angelina Jolie, cuando en 2013 se sometió voluntariamente a una doble mastectomía preventiva, al descubrir que tenía el gen BRCA1 defectuoso (gen responsable del desarrollo de cáncer de mama y ovarios). La decisión la tomó luego de ver las probabilidades de desarrollar esta enfermedad y porque su madre, la actriz Marcheline Bertrand, padeció de cáncer de ovario y falleció en 2007 con solo 57 años. Su abuela también había padecido cáncer de mama, se recuperó y luego falleció por cáncer de ovario a los 45 años. Su tía también falleció en 2013 con 61 años: le habían detectado cáncer de mama en 2004. En el caso de Angelina, su predisposición a contraer cáncer es claramente de herencia familiar.

En 2015, tras realizarse estudios, los médicos descubrieron que tenía signos prematuros de desarrollar cáncer, por lo que decidió también operarse preventivamente los ovarios. Luego de todas estas experiencias, escribió un artículo personal que se publicó en el New York Times, el cual citamos y dejamos el link más abajo: «Escribo sobre ello ahora porque espero que otras mujeres puedan beneficiarse de mi experiencia. El cáncer es todavía una palabra que provoca temor en los corazones de las personas, produciendo un profundo sentimiento de impotencia. Hoy en día es posible tratar de averiguar a través de un análisis de sangre si usted tiene altas probabilidades de sufrir un cáncer de mama y de ovario y actuar»… «A título personal, no me siento menos mujer. Me siento empoderada por haber tomado una decisión fuerte que de ninguna manera disminuye mi femineidad».

Nuestra historia va terminando y volvemos a Olivia, cuando en 2017 dio a conocer su tercera lucha contra el cáncer, detectado en 2012. La primicia la brindó en el programa Seven Night Sunday de la BBC. Desde entonces, lucha con éxito con tratamientos naturales, a pesar que los médicos le diagnosticaron pocos meses de vida por su cuadro de metástasis en la columna, donde fue detectado el tumor.

En el año 2019 fue nombrada Dama del Imperio Británico por su carrera artística y por su labor humanitaria en la lucha y prevención del cáncer. Actualmente vive en California, donde se trata y sigue de cerca los últimos avances de la medicina con terapias naturales, algunas de ella con aceite de cannabis. En un reportaje comentó: “En California es legal cultivar cierta cantidad de plantas para uso medicinal. Soy muy afortunada de vivir en un Estado donde esto es legal”.

Conclusión

Dentro de todas las lecturas que podemos realizar sobre sus experiencias de vida, debemos celebrar el accionar de estas mujeres. Además de entablar sus luchas personales contra el cáncer dieron testimonio con palabras y hechos. Desde la creación de centros para la investigación, prevención, tratamiento y cura del cáncer, como la exposición y difusión para generar conciencia de una enfermedad, que como comentamos al inicio de la nota, afecta a una gran cantidad de mujeres de todas las edades.

Agradecemos la difusión, no de la nota en sí sino de la viva voz de estas mujeres que enaltecen las de miles de mujeres que luchan cada año contra esta enfermedad. Generemos conciencia, que gran parte de la lucha es prevenir con los estudios anuales de rutina y así poder detenerla a tiempo. Recordemos el «octubre rosa»… todo el año.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Brian Ozan.