Primeros lentes

Milla, como me gustaría llamarla mientras nos tomamos un café, nació en Ucrania, pero sus padres emigraron a los Estados Unidos cuando tenía seis años. Su madre fue una importante actriz rusa, así que, llegado el momento, le transmitió todo lo que sabía sobre el mundo del cine a su hija.

Empezó a destacarse en el modelaje antes que en la actuación. Logró ser fotografiada por el legendario Richard Avedon y, a partir de ese momento, su carrera despegó. Pronto se convirtió en una modelo cotizada. Protagonizó portadas de revistas como Vogue y Cosmopolitan. Fue la imagen de campañas para Dior, Versace, Armani, Donna Karan, Calvin Klein y L’oreal, entre otras.

El elemento que faltaba

Jovovich se abrió camino como actriz en películas y series de televisión. Pero la aventura intergaláctica dirigida por Luc Besson, «El Quinto Elemento» (1997), la posicionó como una presencia fuerte y carismática en la gran pantalla.

En el film, Jovovich interpreta a Leeloo, una extraterrestre que ayuda a Korben Dallas (Bruce Willis), un taxista y excomandante de las fuerzas especiales, a conseguir cuatro piedras místicas que los ayudarán a salvar al planeta Tierra de una entidad cósmica y malévola.

La ucraniana se lució en el personaje, otorgándole dulzura, fuerza, sentido del humor y sensualidad. Fue su primer acercamiento al género de las películas de acción que luego se repetiría en la conocida franquicia «Resident Evil», «Ultraviolet» y «Calibre 45» (por nombrar algunas).

Este film cuenta con una importante particularidad, el vestuario realizado por Jean Paul Gaultier, apoyado por el creativo diseño de peinados hecho por el hair stylist Ward y por el maquillaje de Lois Burwell, ganadora del Oscar por su trabajo en «Braveheart» (1997).

La trendsetter del espacio

En este sentido, no puedo dejar de aproximarme a la visión de Gaultier con admiración, ya que logró vestir a un conglomerado de personajes de infinitas procedencias, con un estilo que veinte años después sigue siendo cool.

Milla fue la actriz perfecta para este personaje, supo cómo darle valor a las prendas diseñadas por el francés, apropiándose de ellas con naturalidad. Creo que no me equivoco al decir que dos de los ítems más icónicos en su vestuario fueron: el traje de franjas blancas que viste Leeloo en su presentación como personaje y los tirantes de silicona anaranjados que usa la extraterrestre cuando se viste para encarar su misión.

Dichos artículos son un referente cuando hablamos de mujeres fuertes, ágiles y sensuales, dentro de un universo que trasciende lo cinematográfico, y se apropia de otros formatos como los videos musicales (TLC, «No Scrubs», 2000), la televisión («Alias», 2001-2006) y la moda (Jeremy Scott; colección otoño-invierno 2018/2019).

Sin embargo, no hay que olvidar que este poder tiene muchos antecedentes, desde la inolvidable Jane Fonda vestida por Paco Rabanne en «Barbarella» (1968) hasta Sigourney Weaver utilizando arneses cargados de armamento en «Aliens, el regreso» (1986).

Violet Jovovich

Otra de las películas en donde la actriz puede ser vista utilizando un look interesante es en «Ultraviolet» (2006). El diseño de vestuario estuvo a cargo de Joseph A. Porro, a quien debo agradecer su trabajo en «Power Rangers» (1995). Su producción más reciente fue en la serie «The Mandalorian» (2019) para Disney Plus.

Gracias a él, Jovovich viste una especie de uniforme que cambia de color según determinadas circunstancias. A veces se modifica únicamente la chaqueta y, en otras ocasiones, todo el outfit. Es una de las decisiones más interesantes en este departamento, pero carece de justificación o sustento. Como otros aspectos de la película. Pero eso es material para otra nota.

De las consolas al proyector

No podía continuar con esta oda a Milla sin mencionar su evolución en la saga de «Resident Evil» (2002/2016), películas amadas por unos y odiadas por otros pero que, sin dudas, son un referente sobre historias relacionadas a los zombies en el mundo del cine.

No obstante, recordemos que el guionista de todos estos filmes, Paul W.S. Anderson (que también fue el director de casi todas estas cintas), se basó en el videojuego homónimo de la compañía Radcom para desarrollar sus tramas, que ya era un fenómeno cuando se rodaron las películas.

Batallas iniciales: la identidad es asimétrica

Richard Bridgland fue el primero en encargarse de su indumentaria en «Resident Evil» (2002). Un vestido asimétrico escarlata, short bordeaux, botas altas y campera de cuero. Perfecta combinación para presentar a una mujer que inicialmente se muestra frágil porque no sabe quién es, pero que al recordar parte de su historia se vuelve fuerte. Su cabello se acerca al corte y la onda natural (también podía ser más estructurada y estática), utilizada por actrices glamourosas de los años 30′ como Lauren Bacall.  

En el segundo film, «Resident Evil: Apocalipsis» (2004), Mary E. McLeod le dio una apariencia más aguerrida, ya que nos presentó a una mujer con experiencia en un mundo plagado de zombies. Es una sobreviviente que viste una musculosa de red combinada con un top naranja de tiras. Sobre estas prendas agrega un arnés que la ayuda a llevar sus pistolas. Utiliza pantalones un poco acampanados que, además, terminan volviéndose muy particulares, ya que el corte de las piernas se hace disparejo durante las secuencias de acción. Quizás es un referente que buscaba conservar la asimetría del vestido en la primera película y, al mismo tiempo, recalcar la evolución del personaje. Una mujer que todavía no logra completar los recuerdos de su propia historia.

Con respecto al cabello, vemos que en su primera aparición Alice lleva un corte estilo punk, que hubiera sido interesante mantenerlo durante todo el film. Definitivamente, nos habrían regalado una imagen mucho más potente.

Época: entre armaduras y bucles

En la segunda parte de esta nota, continuaremos analizando el vestuario de Milla, pero antes haré una mención especial de otros filmes en los que la actriz es portadora de prendas que nos pueden ayudar a entender algunos periodos históricos en la moda: principios del Renacimiento con «Juana de Arco» (1999) y Barroco en «Los Tres Mosqueteros» (2011).

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Carlos Vargas.