Ojos posados en Francia

Se acercan las decisivas elecciones legislativas del 30 de junio en Francia, que podrían darle un triunfo histórico a la ultraderecha de Reagrupación Nacional (RN), el partido referenciado en Marine Le Pen, cuyo candidato es un joven de 28 años llamado Jordan Bardella quien, eventualmente, podría convertirse en primer ministro.

Para intentar evitar la catástrofe, la denominada Izquierda francesa creó, quizás tardíamente, una coalición electoral llamada Nuevo Frente Popular (NFP), caracterizada por su amplitud y su contundencia programática. Los ojos de Europa se posan sobre el país de la liberté, en el marco de un convulsionado escenario regional atravesado por el auge de las formaciones ultraderechistas (ratificado en las recientes elecciones para el Parlamento Europeo) y el agravamiento de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Tras la dura derrota sufrida por su partido en las elecciones europeas, en las cuales obtuvo la mitad de los votos que la ultraderecha, el presidente francés Emmanuel Macron anunció la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria a elecciones legislativas para el 30 de junio, con una eventual segunda vuelta el 7 de julio. Macron apostó a «tirar del mantel» para intentar resetear el tablero político en el marco de un debilitamiento pronunciado de su espacio político, que en 2022 perdió la mayoría legislativa -pese a haber triunfado en los comicios presidenciales-. Sin embargo, la apuesta le podría salir muy cara, y son altas las posibilidades de que el «presidente centrista» pase a la historia como el responsable de haber permitido las condiciones para la llegada de la extrema derecha al poder en Francia.

El país galo tiene un sistema político «semipresidencialista» en el cual, dicho suscintamente, el mandatario tiene el rol de jefe de Estado, y el primer ministro, el de jefe de Gobierno. Usualmente ambas figuras pertenecen al mismo espacio político. Cuando ocurre lo contrario, se genera el fenómeno denominado “cohabitación” (ocurrido por última vez en 1997, entre el presidente conservador Jacques Chirac y el primer ministro socialista Lionel Jospin). 27 años después, se abre nuevamente la posibilidad, pero esta vez con la ultraderecha golpeando las puertas.

El pasado sábado, referentes del Nuevo Frente Popular francés se movilizaron en las calles de Madrid junto con dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Sumar y Podemos, para apuntalar la nueva formación política de cara a su prueba de fuego. “En España estaremos muy atentos al Frente Popular, que es un ejemplo del camino que hay que seguir en Europa para frenar este avance que va en contra de los ciudadanos», sostuvo la eurodiputada electa de Sumar, Estrella Galán.

El gravamen a las grandes fortunas, eliminado por Macron en 2017 al llegar a la presidencia, es una de las propuestas más resonantes de la nueva coalición de Izquierda. También, en su programa electoral, se plantea un impuesto a los súper beneficios de las grandes empresas. «Vamos a reintroducir inmediatamente un impuesto de solidaridad a la fortuna con un componente climático de 15.000 millones de euros”, afirmó el senador socialista Alexandre Ouizille, en una rueda de prensa. Uno de los objetivos de los fondos recaudados, sostienen desde el Nuevo Frente Popular, será la derogación de la impopular reforma previsional.

Una de las principales novedades en la inesperada unión de los espacios de la denominada Izquierda francesa es la postulación como candidato por la comuna de Corrèze del expresidente socialista François Hollande, quien dirigió los destinos de Francia entre 2012 y 2017. “Si tomé esta decisión fue porque sentí que la situación era grave”, afirmó el exjefe de Estado. “El peligro que representa la extrema derecha está ahora demostrado”, sostuvo.

Por otro lado, el brutal ataque sufrido días atrás por una niña judía de 12 años en las afueras de París colocó al antisemitismo en el centro de la discusión pública. En ese marco, Jean-Luc Mélenchon, el líder de La Francia Insumisa -uno de los partidos más combativos de la nueva coalición de Izquierda-, es el blanco de los ataques, al ser tachado de antisemita por diversos sectores del conservadurismo francés, especialmente luego de que, en el contexto de su apoyo a Palestina, afirmara a principios de mes que el antisemitismo en Francia es “residual”.

Según la encuesta de Elabe divulgada el domingo 23, el partido de la ultraderecha francesa se ubica en un 36% de los votos, con entre 250 y 280 diputados, escenario que la acerca a la mayoría absoluta de 289 escaños en la Asamblea Nacional. Atrás se ubica el Nuevo Frente Popular, con un 27% de intención de voto, y en tercer lugar se ubica Renacimiento, el espacio de Macron, con un 20%.