La temperatura mínima ronda esta semana los 19°C de mínima y 26°C de máxima, pero en Turquía el clima pasa, precisamente, por otro asunto.

turquiaLo que parecía, a priori, como una simple manifestación contra la construcción de un centro comercial donde se emplaza el parque Gezi en Estambul (donde se halla la plaza Taksim) terminó en la mayor oleada de protestas y violencia en el país en la última década en la que gobierna el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.

La expresión de las agrupaciones encontró su respuesta en la actuación de la policía, que lanzó cañones de agua y gas lacrimógeno, además de reprimir y arrestar a casi 1.700 personas. La noche del lunes 3 de junio quedó signada por el incremento de la violencia y la viralización de las protestas en diversos barrios y ciudades, como Besiktas, Izmir y en la propia Ankara. La apuesta fue redoblada por los manifestantes, quienes ahora piden la renuncia de Erdogan y lo acusan de autoritario, islamista y autocrático. Por su parte, el Primer Ministro los calificó de antidemocráticos, de ser respaldados por grupos extranjeros y le recordó a la población que durante su gestión la economía del país logró avanzar.

turquiaComo consecuencia de estos eventos, el Sindicato de Trabajadores Públicos (KESK) se mostró en desacuerdo con el accionar gubernamental y declaró dos días de huelga en la que recomiendan asistir al lugar de trabajo vestidos de negro y no desempeñar tarea alguna. Hasta el momento, no hubo partidos políticos directamente relacionados con estas manifestaciones, aunque es sabido que diversas organizaciones participan como entes opositores en todos los Estados. De todas maneras, quienes sí se hallan implicados en el asunto son los ambientalistas que originaron estas protestas que comenzaron como una expresión contra la tala de árboles y modificación del paisaje urbano de una de las ciudades más importantes de Europa.

Las causas de la furia

afpEl uso de redes sociales por parte de movimientos organizados fue motivo de crítica por parte de Erdogan, quien sentenció que son “la peor amenaza para la sociedad” y, además, agregó que el canal principal es Twitter, dispositivo en el cual tiene una cuenta personal, a la vez que explicó que estas protestas están coordinadas por grupos de extrema derecha para desestabilizar su gobierno y provocar a los ciudadanos. Posteriormente, llamó a la calma a la población y negó que todo se trate de una “Primavera turca”.

Con respecto a los orígenes de las protestas, el disparador fue la anteriormente citada tala de árboles, pero si esta fue la gota que rebalsó el vaso de los ambientalistas, el mismo fue llenado con la construcción de un puente sobre el Bósforo (el estrecho que separa la parte europea de la asiática), al que se nombró “Yavuz Sultan Selim” (el Severo o el Valiente): se trata nada más ni menos que del adversario más cruel de alevitas y chiítas en la historia otomana.

turquiaEl slogan de esta serie de manifestaciones, replicada en las redes sociales y en más de 60 ciudades de Turquía, es “Todos somos hijos de Ataturk”. La frase, además de afirmar la figura del primer presidente turco y quien fuera el líder de la Guerra de Liberación, expresa la ideología laica enfrentada a la islamización de la nación, la prohibición de venta de bebidas alcohólicas, la negación al aborto, la elección de presidente a través del voto y la construcción de una mezquita en Estambul.

Fotos: AFP

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