Morfeo al hablar con Neo sobre Matrix, improvisa con un ejemplo para explicarle que los humanos nos convertimos en pilas, literalmente, para alimentar a las máquinas. No solo esto es ficción, sino que además, esas pilas, que somos nosotros, son orgánicas y totalmente reciclables. En el mundo real no es así, sino justamente todo lo contrario. Suena irónico que justamente la producción de una pila consume más energía de la que produce. No hay pilas convenientes para utilizar, pero ante la elección por alguna de ellas, son preferibles las recargables gracias a su reutilización (hasta 500 recargas), o bien optar por las marcas más conocidas, debido a que, por distintas leyes y controles que regulan su producción, han reducido los niveles de contaminantes en sus componentes.
Pity Álvarez tenía un tema llamado “Pila pila” que sonó en casi todas las radios argentinas hace unos pocos años atrás. Todas las pilas, sean cuales fueren, poseen metales pesados contaminantes (mercurio, níquel, zinc, cadmio, plomo, etc.). Y justamente relacionado con la canción de su banda “Intoxicados”, la toxicidad de estos elementos es muy alta, porque al permanecer en contacto con el cuerpo o en el suelo, deja residuos que no pueden eliminarse fácilmente y además se acumulan. La opción ideal es reemplazar las pilas por otras fuentes de energía como la eléctrica, por mencionar un ejemplo, ya que un micrópilo de mercurio contamina 600.000 litros de agua. Tampoco es buena idea juntar las pilas para deshacerse de ellas de una sola vez, ya que juntas su poder contaminante se concentra y es superior.
Según la Ley de Residuos Peligrosos, existen diferentes tipos de pilas y baterías:
-ácidas y alcalinas de óxido de manganeso: son las de uso común y son peligrosas por su alto contenido de mercurio, comúnmente, las que denominamos AA, AAA, etc.
-de níquel-cadmio: recargables, contenidas en parte de las baterías de celulares, particularmente contaminantes por contener cadmio.
-de plomo ácido: mayormente utilizadas en los automotores.
-de óxido de mercurio: principalmente de formato botón, utilizadas en relojes, cámaras, etc.
La mejor opción para deshacerse de ellas es depositarlas en los contenedores especialmente destinados, aunque para ser sincero, me cuesta recordar dónde hay situado al menos uno solo en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, empresas privadas fomentan la recepción para su envío al exterior, ya que en nuestro país no hay ninguna planta recicladora de pilas. Otro consejo para evitar la contaminación por el uso de las mismas, es guardarlas en un frasco y cerrarlo herméticamente evitando todo contacto con la tierra, ya que una vez agotadas, las pilas continúan liberando metales pesados, altamente contaminantes.
Por todas estas obvias razones, la mejor manera de ponerse las pilas, es precisamente disminuir progresivamente su utilización. De cada uno de nosotros depende, y tenemos que asumir el compromiso de crear conciencia acerca del cuidado de nuestro medio ambiente.