Para los apasionados del buen comer y beber, y para quienes quieran expandir su cultura gastronómica, sumergirse en un mundo lleno de sabores, colores y notas musicales que sacudirán sus sentidos… paso algunos lugares a los que no pueden faltar:

Foto: Marcelina & Garcia

Foto: Marcelina & Garcia


Phuket
En Almagro encontramos este lugarcito acogedor e íntimo, donde sí o sí hay que reservar. Para los tortolitos, amantes de la comida thai o con intenciones de incursionar, este es un lugar para visitar sin falta. Atención personalizada desde el camarero hasta la carta, la cual es muy extensa y da la posibilidad de elegir el grado de picor de acuerdo a una escala del 1 al 3. En mi experiencia, recomiendo pedir de postre la mousse de mango, una explosión de sabores en paladar que diferencia cada uno de los ingredientes.
Marcelina & García
En el corazón de Palermo. Una atmósfera tranquila, sin ruidos de cocina ni vajilla, fiel al estilo tradicional. Para cenar con amigos, en familia o pareja. Este lugar se caracteriza por su generosidad, antipasti a elección y mini guarnición con los platos principales. Un detalle que podría pasar desapercibido fue la suavidad de la tela de las servilletas… muy similar a un pañuelo de seda.
Aldo’s

Foto: Lucila Munilla Lacasa

¡Qué puedo decir de este lugar que no esté escrito en sus espejos! Elegante, chic, conservador, imponente, de otra época, de otra ciudad. Estar allí es remontarse a un lugar fuera de tiempo y espacio, donde los sueños cobran vida y los placeres se materializan. Si vas a ir, en lo posible que sea un miércoles, porque acostumbra presentarse una banda de jazz en vivo. Situada en San Telmo, el ambiente genera la sensación de que es posible cruzarse con Woody Allen.