Luego del debate por las políticas migratorias entre Estados Unidos y Cuba y que dio inicio nuevamente a las relaciones bilaterales el miércoles 21 de enero, se comunicaron algunos de los puntos tratados en el encuentro.
Al respecto, los principales aspectos hablados fueron los de la normativa «pies secos-pies mojados», que muestra un trato único para con migraciones desde la isla (ninguna otra nacionalidad en el mundo cuenta con este «beneficio»): los que sean interceptados en el mar son devueltos a Cuba, mientras que los que logran pisar suelo norteamericano automáticamente son inmigrantes legales. Según el gobierno que lidera Raúl Castro, lo considera «el principal estímulo para la emigración ilegal a Estados Unidos».
Además, se trató la Ley de Ajuste, por la que el status de estos recién llegados adquieren la residencia permanente. «La vigencia de estas normas también incentivan el tráfico de personas y el fraude de documentos cubanos con la intención de ingresar ilegalmente», expresó Josefina Vidal, directora del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba para Estados Unidos.
En esta primera reunión de diálogo, postergada por casi medio siglo, participó Edward Alex Lee, subsecretario adjunto para Latinoamérica del Departamento de Estado norteamericano, quien aseguró que, por el momento, estas normativas seguirán vigentes, al tiempo que declaró que «esta reunión refleja el compromiso de ambos países de lograr migraciones legales, ordenadas y seguras». Asimismo, manifestó que «le explicamos al gobierno cubano que mi gobierno está totalmente comprometido a mantener la Ley de Ajuste cubano y las políticas migratorias conocidas».
Definitivamente, los cambios sustanciales no los vamos a notar a corto plazo y surgirán opiniones diferentes y posturas firmes de ambos lados, pero el factor primordial para avanzar en estas y tantas otras cuestiones entre Cuba y Estados Unidos ya se dio: y ese es el diálogo.