Este lunes, el Gobierno Nacional realizó en Casa Rosada un encuentro de autoridades con la reforma laboral como epicentro, proyecto que irá acompañado de la baja de imputabilidad, denominada «Ley Penal Juvenil», tratada en Sesiones Extraordinarias el próximo 2 de febrero.
En dicha reunión participaron Karina Milei, secretaria general de Presidencia; Manuel Adorni, jefe de Gabinete de Ministros; Patricia Bullrich, senadora nacional y encargada de impulsar la iniciativa; Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados; Diego Santilli, ministro del Interior; Luis Caputo, ministro de Economía; Ignacio Devitt, secretario de Estrategia; y Santiago Caputo, asesor presidencial.
En simultáneo, el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA) publicó un informe en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el que «presenta una síntesis de las tendencias recientes en la economía real y el mercado de trabajo desde la asunción del actual gobierno».
Al respecto de la situación laboral en lo que va de la actual gestión encabezada por Javier Milei, «la actividad económica permaneció estancada en el último año, con un aumento mínimo de 0,1% del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), pese al dinamismo de las exportaciones de productos primarios y energía. En contraste, inversión, consumo privado y público se retrajeron», detalla el documento. «Este estancamiento se dio pese al crecimiento de las exportaciones -único componente dinámico desde la llegada de Milei-, impulsadas por productos primarios y energía. En cambio, se retrajeron la inversión y el consumo privado, mientras que el consumo público quedó, como resultado del ajuste fiscal, en niveles inferiores a los previos».
De esta manera, «considerando los dos años del gobierno de Milei, la evolución sectorial fue desigual, con claros perdedores. El valor agregado de la construcción cayó 14,1% entre los terceros trimestres de 2023 y 2025, afectado por el recorte de inversión y obra pública; industria y comercio, golpeados por la pérdida de poder adquisitivo de la población y, en el último caso, también por la presión de productos importados en un marco de apertura y apreciación cambiaria, retrocedieron 8,3% y 5,2%», explica, «mientras que intermediación financiera (25,2%), minas y canteras y sector agropecuario mostraron expansión y hoteles y restaurantes recién recuperaron niveles prepandemia».
Asimismo, «se destaca la fuerte heterogeneidad en el consumo: donde contrastan aumentos superiores al 50% en el turismo al exterior y los patentamientos de automóviles frente a caídas mayores al 12% en las compras en supermercados, patrón asociado con la apreciación de la moneda sobre los precios relativos, así como con la pérdida de poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos». «Las caídas en el consumo de carne bovina (y su reemplazo por aviar y porcina) y las ventas de supermercados, sin evidencias de recuperación, reflejan la dificultad de los sectores de ingresos bajos y medios para acceder a consumos básicos, ante el deterioro de su poder adquisitivo. El aumento de la morosidad bancaria refuerza las tendencias descriptas». argumentan desde CIFRA.
Por otra parte, «en el mercado de trabajo, se crearon 486.600 puestos netos entre 2023 y 2025, pero concentrados en categorías informales, con caída de 222.300 asalariados registrados. El 85% del incremento provino de trabajadores por cuenta propia informales, mientras la desocupación subió de 5,7% a 6,6%. La caída en los puestos asalariados formales no es independiente del patrón sectorial de crecimiento: los sectores que más destruyeron empleos, construcción e industria, fueron sumamente afectados por el esquema de políticas económicas, mientras que los sectores en expansión no generaron ocupación significativa», amplía el texto.
Dos empleos para complementar ingresos
En cuanto a las dinámicas sociales vinculadas con el ámbito laboral, el informe revela que «el pluriempleo aumentó de 11% a 11,9%», es decir, las personas deben tener dos o más trabajos para satisfacer sus necesidades, y «los salarios registrados promedio no crecieron en el último año, y perdieron 5,8% de poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023 (9,8% con Índice de Precios al Consumidor -IPC-)».
«La disparidad entre salarios privados y públicos es marcada: los primeros casi recuperaron niveles previos al actual gobierno, mientras que los segundos siguen 14,4% por debajo, con remuneraciones nacionales reducidas 33,3%. Con un IPC alternativo, las pérdidas ascienden a 5,1% y 18%, respectivamente». «Las decisiones gubernamentales impactaron en el nivel salarial en forma directa: el salario mínimo perdió 33% de su poder de compra respecto de 2023 y quedó por debajo de los 90, y los salarios de convenio retrocedieron ante el techo impuesto a las paritarias», concluye.
El escenario actual argentino reporta una caída significativa del empleo registrado, «durante el periodo transcurrido del actual gobierno, con una pérdida total de 560.900 trabajadores, profundizada en el último semestre. La mayor reducción se dio en los empleos en relación de dependencia, con 270.900 puestos menos. En el sector privado, el número de asalariados se contrajo en 177.000 trabajadores netos, lo que representa una baja del 2,8% entre noviembre de 2023 y octubre de 2025».
«Los monotributistas sociales se desplomaron»
Asimismo, «el régimen de casas particulares perdió 30.800 empleos, una caída del 6,6% en el mismo período; mientras que los asalariados del sector público registraron una disminución sostenida, especialmente a nivel nacional, donde ya se perdieron más de 63.000 puestos (-1,8%). Entre los trabajadores independientes, solo crecieron los inscriptos en el régimen de monotributo (112.300), con un aumento del 5,5%, que puede reflejar tanto empleo genuinamente autónomo como vínculos laborales encubiertos. En contraste, los autónomos bajaron 1,4% y los monotributistas sociales se desplomaron 62,5% (-397.000)», puntualiza el documento.
Además, «las políticas de ingreso financiadas con fondos públicos también se recortaron: la jubilación mínima real cayó 9,1% (13,8% con bono) entre 2023 y 2025, acumulando un retroceso del 44% respecto de 2015. La Asignación Universal por Hijo (AUH) creció 70%, aunque combinada con Tarjeta Alimentar, el aumento fue mucho menor (entre 9% y 16%)». «En este contexto, la participación de la masa salarial en el producto se redujo, pasando del 44,7% al 43,4% entre los terceros trimestres de 2023 y 2025».
Finalmente, el informe advierte que «ante este escenario, el Gobierno Nacional presenta el proyecto de ‘modernización laboral’ como una solución para la creación de empleo. Pero la propia experiencia histórica de nuestro país desmiente esta suposición: las reformas regresivas coincidieron con un mal desempeño del empleo, mientras que la ampliación de derechos del trabajo coincidió con un mayor empleo registrado».
«En una economía como la actual, con sectores gravemente afectados por la menor posibilidad de demanda interna, con una política cambiaria que atenta contra la competitividad de los sectores locales y con un esquema de valorización financiera que prioriza las ganancias especulativas por sobre la inversión, difícilmente se genere empleo genuino. Pero la reforma laboral sí tendrá otras consecuencias negativas: mayor inestabilidad en las relaciones laborales, más desigualdad, mayor disciplinamiento hacia el trabajo, degradación de los derechos de las y los trabajadores, a la par de un debilitamiento de las organizaciones gremiales y de la acción colectiva», concluye el texto.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.