Facundo Imhoff, el voleibolista que hace un mes ganó la Copa de la Liga alemana con United Volleys Frankfurt, charló con Punto Aparte acerca de sus experiencias y sus próximos proyectos.

“La realidad es que nuestro país nos dio una invitación a irnos a jugar a afuera porque acá ya prácticamente no se puede vivir del vóley, lo cual es algo muy triste, y no me quedó otra que probar suerte afuera”, declaró el atleta. Debido a esto, se fue a jugar a Finlandia, donde estuvo dos meses hasta que, por la pandemia, se suspendió la liga y fue despedido del club.

«Facu» se había quedado sin trabajo y varado, ya que los aeropuertos argentinos estaban cerrados. Y agregó: “Necesitaban un central en Alemania y ese mismo día que me llamaron, viajé y empecé a jugar la liga en Alemania, con lo cual fue una locura todo. Fueron momentos bastante duros esto de que me echen, de no saber dónde ir, de no poder volverme siquiera. Fueron momentos difíciles y poder coronarlo al final con la Copa y con el MVP, fue un sueño y lo disfruté diez veces más por todo este sacrificio y todo ese camino que me tocó atravesar”.

Sin embargo, Imhoff aprovecha al máximo sus viajes de trabajo y les encuentra el lado bueno a las situaciones. “Me gustaría conocer todos los países del mundo, porque me parece una locura cómo cambia la vida y cómo cada país vive diferente, y es lo que lo que más me llevo o lo que más disfruto de las experiencias jugando. El vóley obviamente me encanta, es mi profesión y mi estilo de vida, no es que me llena 100%. A mí lo que me llena es justamente esto, la interacción con las personas y conocer otras culturas, y esto de no poder comunicarme, de los desafíos de no saber qué comer porque no sabés que tenés en el plato, y bueno, y dale vamos para adelante. Me divierte mucho todo eso y me parece un desafío hermoso”.

Entonces el exintegrante de la selección se define a sí mismo: “Soy medio hippie en ese aspecto, así que tengo como esos destinos hippies pendientes, yo creo que si no hubiese jugado al vóley sería medio hippie. Entonces tengo eso pendiente, cuando me retire agarro la mochila. Este pelo está pidiendo rastas, me retiro y salen rastas”.

El MVP de Alemania lleva la aventura en las venas desde que nació. “Muchos sueñan con pertenecer a la selección y yo no es que soñaba con eso. Sí disfrutaba jugar al vóley, pero mi sueño era viajar. Siempre fui muy claro, yo quiero salir de mi pueblo y yo vengo de un pueblo muy chiquito que está en Santa Fe, Frank se llama, de siete mil habitantes. Y la posibilidad de salir del pueblo no es tan fácil, no cuando no tenés muchas herramientas, sobre todo económicas, y yo tenía siempre en mi cabeza poder conocer la mayor cantidad de países posibles. No me imaginaba después lo que fue mi vida, pero bueno, cuando encontré la posibilidad del vóley dije ‘viajo y juego al vóley que me divierte’, buenísimo, la combinación perfecta”.

Sin planearlo, «Facu» pasó por la selección

En sus inicios en el pueblo, comenzó jugando al fútbol, pero el director técnico no lo quiso en su equipo. “Eran los únicos dos deportes que en ese momento había, era o fútbol o vóley, y así arranqué vóley a los nueve años y no lo pensaba tipo ‘voy a jugar al vóley para poder irme del pueblo’, simplemente fue un hobby y fue para distraerme un poco y que mi mamá no me tenga que soportar en mi casa”.

No obstante, desde su niñez tuvo que atravesar prejuicios por ser voleibolista. “En el pueblo yo era el único de mi categoría, o sea de mi edad, que jugaba al vóley porque era lo menos de lo menos jugar al vóley. Vos si jugabas al vóley en el pueblo era lo más loser que podía haber, porque el vóley era de mujer. Si yo me lo hubiese permitido, me hubiese afectado, sin duda, pero gracias a mi hermano y a mí, ahora el vóley en el pueblo se volvió algo cool, como algo popular, porque fuimos ‘exitosos’. Entonces se empezó a hacer popular y ahora hay un montón de chicos jugando, y no es más el deporte de mujer o de ‘maricón’, porque los ‘maricones’ que jugábamos terminamos triunfando, pero por suerte se cambió esa mentalidad”.

Al parecer, el santafesino nació para esto, para cambiar los paradigmas establecidos de la sociedad. “Yo voy a los países a cambiar cabezas, después si juego bien o si juego mal es aparte. Yo no construyo, yo deconstruyo y me voy”, expone Imhoff, ya que debió afrontar más prejuicios, pero esta vez relacionados a su sexualidad.

En el año 2019, sin quererlo, se convirtió en la cara de la comunidad LGBTIQ+ en el ámbito deportivo tras haber sido el primer jugador de élite en declararse abiertamente homosexual. Por esto debió soportar discriminaciones por parte de sus compañeros europeos, por ejemplo, en Rumania sobre todo, donde no querían ducharse en su presencia.

“Después me di cuenta que es por la sociedad y que ellos no eran homofóbicos sino que eran ignorantes y empezaron a ver que yo no les iba a hacer nada y que puedo ser una persona, más allá de ser gay. Después, de a poquito, se empezaron a volver gay friendly y súper buena onda, y al día de hoy me escriben, y terminaron contándole a todos y agarrando la bandera gay y defendiéndola. Para mí fue re lindo porque fue también comprobar que hay más ignorancia que homofobia, y que si uno decide blanquearlo, empieza a generar un cambio de conciencia que está bueno, y que eso se va transmitiendo porque seguramente los jugadores que estuvieron conmigo se lo contaron a otros jugadores, se lo contaron a la familia y cambió la mirada de muchas personas”, reflexiona.

Por último, el futuro de Facundo Imhoff se mantiene incierto. “No sé si vuelvo a Alemania. Me encantaría volver, pero esto va a depender de las futuras negociaciones que en breve van a comenzar en pos de la liga que viene. Pero hay mucha incertidumbre, con todo esto de los rebrotes, de que no se sabe si las ligas vuelven para atrás, si se suspenden o lo que sea. Hay mucha incertidumbre y esto hace que se atrase todo el proceso de contratos y de armar el equipo, así que no queda otra que tener paciencia y esperar a poder volver a Europa, Alemania o el país que sea. Yo estoy abierto como a viajar a conocer o lo que sea, así que estoy cruzando los dedos para volver”.