El bienestar emocional es el estado que se caracteriza con un sentirse bien, en equilibrio y armonía. Es estar a gusto con nosotros mismos y en sintonía con el afuera. Es nuestro yo conectado con el autocuidado, la actitud positiva, el equilibrio físico y mental, autoconocimiento y comunicación saludable.

Y es importante mantener el equilibrio a la hora del manejo del estrés. Nuestro cuerpo y cerebro están conectados. El exceso de estrés puede dañar nuestra salud física y mental. Vivimos estrés en nuestro día a día. De hecho, el estrés es necesario para impulsar nuestros proyectos, actuar en nuestro ámbito laboral, estudiar y tantas disciplinas más. Es el motor que impulsa nuestros actos. El estrés se convierte en nocivo cuando desborda, cuando pierde este equilibrio del que hablamos antes. Entonces se hace necesario reconocer este exceso y acomodarlo a nuestras capacidades. Aprender a manejarlo es lograr acercarnos a nuestro bienestar emocional.

La realidad que viven nuestras familias en la actualidad en estos tiempos de encierro preventivo por la circulación de un virus que amenaza y actúa tan rápidamente, nos mueve a expresarnos en franca solidaridad para sostenernos unos con otros.

Quizás te preguntes: ¿por qué hablar sobre bienestar emocional en estos momentos?

La respuesta puede ser porque no hay que perderla, hay que recordarla como muletilla, como el as en la manga porque es necesaria sostenerla para relacionarnos, para explicar los exabruptos, para respetarnos, etcétera. Si logramos mantener nuestro bienestar emocional comprenderemos que este virus pasará, en algún momento, como pasó la gripe porcina, la gripe A, el ébola, zika o sida, por nombrar algunas de las tantas sufridas, evaluadas y tratadas en su momento.

Hoy nos toca incorporar el COVID-19, esperando una vacunación masiva, la que a nivel mundial nos demuestre cómo volver a la normalidad en nuestras vidas.

¿Es difícil sostenerlo en el tiempo?

Por supuesto que sí, eso no está en discusión. El mensaje es que si tenemos que esperar en condiciones no deseadas, busquemos maneras sanas teñidas de convivencias viables y con la convicción que esta pandemia tiene que dejarnos una salida a la oportunidad, que la causalidad nos guía por un camino del cual tenemos que salir fortalecidos. Más allá de las reales vicisitudes de la vida.

Bienestar emocional en tiempos de pandemia se toma de la mano de la comunicación en la familia, una oportunidad para declarar lo que se quiere decir, para sanar vínculos, para abrir puertas allí donde en la cotidianeidad del día a día es impensado hacer. Es armar un Zoom o videollamada con aquellos familiares o amigos o conocidos que hace muchísimo tiempo no sabemos de ellos y preguntar: «Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Te acordás aquella vez que…?

Reinventemos nuestro bienestar emocional en nosotros, con los otros, rompamos muros, atravesemos mares, vayamos por más. Las futuras generaciones esperan mejores opciones. De nosotros depende dejarles un bienestar emocional de la mano de la salud y la educación para que crezcan libres.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Silvia Sproviero.