Sin consentimiento es abuso

En 2022, España aprobó una reforma legislativa histórica conocida como la Ley de Libertad Sexual, popularmente denominada la ley del «solo sí es sí». Este cambio legal busca transformar radicalmente la forma en que se abordan los delitos sexuales, colocando el consentimiento expreso en el centro del debate jurídico.

Uno de los aspectos más innovadores de esta ley es la eliminación de la distinción entre abuso y agresión sexual. Bajo esta nueva legislación, todo acto sexual no consensuado se considera una agresión, lo que simplifica y unifica la tipificación de estos delitos. Anteriormente, la distinción entre abuso y agresión sexual a menudo complicaba los procesos judiciales y la aplicación de sanciones, ya que se basaba en factores como la presencia de violencia o intimidación.

En esta línea, recientemente el Tribunal Supremo español estableció en una sentencia que un beso sin el consentimiento expreso o tácito de la otra persona constituye un delito de agresión sexual. Esta decisión, dada a conocer esta semana, reafirma la importancia del consentimiento en cualquier interacción sexual, calificando un beso no consensuado como una «intromisión en la libertad sexual» de la víctima con el propósito de «obtener una satisfacción sexual a costa de otro».

La sentencia confirma la condena de un año y nueve meses de cárcel impuesta a un agente policial que dio un beso en la mejilla a una detenida e intentó besarla en los labios sin su consentimiento. Este fallo subraya que la ausencia de un «no» explícito de la víctima no exime de culpabilidad al agresor, lo esencial es que exista un consentimiento claro y afirmativo para que no se considere delito.

Este fallo se da a conocer a pocos días de comunicarse la fecha de juicio a Luis Rubiales, expresidente de la Federación Española de Fútbol, por el beso no consentido que le dio a la jugadora Jenni Hermoso. El mismo tendrá lugar los días 3 y 19 de febrero del próximo año.

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