Que en Argentina los diferentes partidos y referentes políticos se expresen a favor de la soberanía de nuestro país sobre las Islas Malvinas no es raro. Al menos en que se insista en la necesidad de que se entablen negociaciones serias entre Argentina y Gran Bretaña para solucionar esta disputa diplomática.

Pero sí es más extraño que eso pase en la otra nación involucrada en este conflicto. Y eso fue lo que sucedió con Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista y candidato a la jefatura de esa agrupación política. En medio de la campaña se reflotaron declaraciones hechas en 2013 por Corbyn en las que propuso un cierto «grado de administración conjunta» entre el Reino Unido y Argentina sobre las Islas Malvinas. «Otras situaciones como esta, por ejemplo la disputa entre Finlandia y Suecia por las islas de Aland, se solucionó con cierto grado de administración conjunta, al tiempo que se mantenía la nacionalidad», ejemplificó el diputado laborista, que también mencionó los casos de Hong Kong y Gibraltar.

Además, criticó el conflicto armado que tuvo lugar en 1982 y aseguró que la decisión de ir a la guerra fue parte de una conspiración del Partido Conservador Británico y que «lo único que trajo al pueblo fueron muertes de hombres trabajadores en el nombre de Margaret Thatcher». También afirmó que sirvió para que la administración de la llamada Dama de Hierro ocultara sus «catastróficos problemas económicos», a la vez que era «una intriga de los conservadores» para mantener en funcionamiento los negocios de sus amigos, y consideraba que Londres debía retirar sus tropas del archipiélago. Por otra parte, Corbyn en ese momento consejero municipal en el barrio londinense de Haringey, rehusó dar «apoyo leal» a las tropas británicas y manifestó solamente una «simpatía por ellas».

Un vocero de Corbin, al divulgarse estos dichos del dirigente laborista, señaló que «no es ningún secreto que Jeremy (Corbyn) era crítico de la guerra de Malvinas y que ha urgido por un acuerdo negociado de largo término que, por supuesto, debe tener en cuenta los deseos e intereses de los isleños».

Críticas de excombatientes

Los soldados que participaron en el conflicto no demoraron en cuestionar las desempolvadas palabras de Corbyn. Al respecto, el veterano de guerra británico Simon Weston dijo que esas declaraciones «podrían causar de nuevo una guerra civil al envalentonar a los argentinos». Weston, jefe de la marina británica entre 2002 y 2006, afirmó que «hemos dejado realmente muy claro desde 1982 que la propiedad de las islas no se puede debatir hasta que quiera discutirla la gente de la isla». La idea de Corbyn es «repugnante. No veo por qué tendría que pasar eso si los argentinos nunca tuvieron las islas. No tienen ningún derecho a ellas», afirmó el militar.

Weston, quien sufrió heridas en el ataque al buque de desembarco Sir Galahad dijo que la descripción hecha por Corbyn de los combatientes es «deplorable, ignorante y ofensiva» y consideró que Corbyn podría ser sometido a juicio.

Por su parte, Lord West, comandante de la fragata Ardent hundida durante el conflicto, dijo que la posición de Corbyn es «completamente sin sentido». Además, remarcó que los isleños «han votado reiteradamente que quieren seguir siendo británicos. Yo creo que él (Corbyn) cree en la democracia pero parece que era feliz cuando una dictadura fascista aplastaba a una isla democrática».

Todo son puras palabras, los muertos que dejó la guerra siguen estando y las negociaciones, recomendadas por Naciones Unidas, siguen sin establecerse sobre bases sólidas. Mientras, de un lado y del otro, hay palabras y solo palabras.