Dentro del edificio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA se encuentra un hombre alto, muy alto, calvo y de ojos verdes. De unos cuarenta y tantos años, trajeado. Es Federico Sturzenegger.
Argentino, doctor en Economía, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, exdocente en Harvard y exsecretario de política económica durante el gobierno de Fernando De La Rúa. Actualmente es el presidente del Banco Ciudad y segundo candidato en la lista de diputados por el PRO en la Ciudad de Buenos Aires.
Había mucho ruido en el patio de la Facultad pero, igualmente, Sturzenegger se sentó en una mesa para entablar conversación. Esta vez, la entrevista se dio en unos bancos de madera, casualmente o no, de color amarillo. Los políticos tienen a un eterno aliado/rival llamado periodismo. Este sector posee la controversial habilidad de imponer candidatos en la cima electoral y, a su vez, la ingrata capacidad de destruir su imagen política.
Macri Che Guevara - remeraAl igual que los bancos, la mesa y la remera que se puso para la foto eran amarillas. La particularidad no era el color, sino la cara de Mauricio Macri y la boina del Che Guevara estampada en el centro, y no a su derecha. Luego de dos chistes donde ambas respuestas fueron sonrisas forzadas, se sometió a las preguntas.
Como presidente del banco, ¿qué sentís que la entidad que dirigís se haya transformado en el segundo banco hipotecario más importante del país?
“Me parece que es una demostración de que con una buena gestión y administración las cosas se pueden hacer. Yo digo que el desafío más importante que tiene la función pública es que uno está pensando en lo social, en organizaciones que muchas veces están tironeadas por un montón de intereses sectoriales, propios de la organización que permanentemente intentan desviarte de ese “bien social”. La corrupción es un ejemplo de esto. Pero cuando vos tenés un Norte, estás trabajando para lo público y lo social bien orientado, la organización se alinea y se pueden hacer cosas importantes.”
Sturzenegger habla de Norte, y para él lo bueno está allí. Tierra donde trabajó durante muchos años.  Su afirmación fue “lo público es para lo público, y no tiene que desviarse de su objetivo”. La política económica de los ’90 se basó en privatización e importación. Sturzenegger fue secretario político-económico durante el 2001 cuando Argentina entró en default, De la Rúa abandonó la Casa Rosada en helicóptero y para el Grupo Clarín el show televisivo era una película sin final feliz. Lo más impune de aquella situación radicó en la retención de dólares por parte de los bancos que impidieron el retiro de dinero a pequeños y medianos ahorristas, que fueron los más perjudicados.
sturzenegger
Todo candidato está dispuesto a hablar en campaña y a describir cuáles fueron los logros durante su gestión. Sturzenegger contó que el  Banco Ciudad era el primer banco que se instaló en una villa, donde la gente más lo necesita. Me quedé sorprendido, y más aún cuando aclaró que la sucursal no cuenta con cajeros humanos, sino que funciona con mecanismos electrónicos.
El candidato del PRO contó que el Banco Ciudad importó productos de Brasil como el seguro de desempleo que por $ 35, en el caso de perder el trabajo, el Banco te paga el “changuito” de supermercado durante 4 meses.
Desde un perfil introspectivo, explicó cómo fue el traspaso de Harvard a la política partidaria en la Argentina.
“Yo tengo esa pasión, todos nosotros tenemos una pasión adentro. El candidato llevaba el secreto en sus ojos, una mirada impune. Perdida pero decidida. Y Sandoval (interpretado por Guillermo Francella) lo develó cuando era compañero de Benjamín (Ricardo Darín). El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión”.
SturzeneggeSu deseo era contribuir a lo público en la Argentina, su país, el que quiere y donde quiere que crezcan sus hijos. Según Sturzenegger, El PRO es un espacio donde se comparten los mismos valores, los de poner el Estado al servicio de la comunidad, a trabajar con profesionalismo, con honestidad. El presidente del Banco Ciudad afirmó que “la entidad que dirige es la empresa pública más rentable de Argentina y, anteriormente, perdía 200 millones anuales”.
Su mirada se perdía mientras respondía, era un tipo de mucha presencia, demasiado alto y sus ojos tienen gran similitud con los de Mauricio Macri. Clavaba una mirada fija muy condescendiente a la del Jefe de Gobierno. Su forma de hablar también se asimila, y si bien  tiene otro timbre de voz, sus esquemas de habla son similares. Me pregunté, ¿habrán hecho juntos el curso de oratoria? Lo paradójico del encuentro fue que nadie en la Facultad de Ciencias Económicas se acercó a felicitarlo o a insultarlo durante la entrevista.
El diálogo continuó.
¿Cómo fue el llamado y la convocatoria de Mauricio?
“Yo lo conocí a través de Horacio Rodríguez Larreta, es una persona que mucho años antes que Mauricio Macri llegara a ser jefe de gobierno porteño ya le estaba armando sus equipos de trabajo, entonces Horacio organizaba unos almuerzos cada mes y ahí lo fui conociendo. Cuando fue electo me preguntaron si estaba interesado en participar y me preguntaron qué es lo que me interesaría. Yo plantee que sea el Banco Ciudad, ya que es una experiencia muy integral de gestión, con mucha autonomía y manejás recursos humanos, los temas de liderazgo, de estrategia, presupuestarios, era como una cosa muy interesante.”
Sturzenegger
Ante la asunción de Macri en la Ciudad, Sturzenegger tuvo la libertad de elegir qué cargo deseaba ocupar dentro del Gobierno porteño. Además, consideró que luego de la Ley Conti, donde les quitaron los depósitos al Banco Ciudad, se realizaron leyes para destruir y no para construir, y esa fue su motivación para ir al Congreso, para que eso no vuelva a ocurrir.
El exdocente de Harvard explicó que el tema de la inflación “es muy sencillo”, que el gasto público no se financió con impuestos sino con emisión y esto generó inflación. La emisión monetaria terminó siendo un impuesto que pagan los que menos tienen.
“La inflación es la política económica más regresiva para los que menos recursos tienen y es curioso que un movimiento que se dice nacional y popular genere eso, pero a veces el relato no se condice ni tiene que ver con la realidad”, declaró Sturzenegger.
El economista criticó a Cristina, ya que defendió la privatización de YPF en los ‘90, luego realizó la nacionalización de la petrolera y, finalmente, unos meses después cerró la privatización de YPF con Chevron. El candidato PRO afirmó que siempre se adecuaron los discursos a la necesidad de conseguir recursos.
Y se levantó, dio por terminada la entrevista. Y volví contento, aunque me quedó por preguntarle qué se siente haber sido secretario de política económica en 2001.
 

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