Cantante, abogada, madre y esposa. La reina de las zambas para muchos, «la Nati» para otros o, como lo indica su Documento Nacional de Identidad (DNI): Natalia María Pastorutti, es todo eso y más. Tiene apenas 38 años transitados y lleva cumplidos varios sueños. Madre de dos niños: Pascual y Salvador, con dos títulos a cuestas: abogada y escribana, sumó hace un año el desafío de largarse como solista en el mundo del folclore que la vio crecer poco a poco desde que arrasó en los escenarios cuando apenas tenía 13 años junto a su hermana, la «Sole». «Elegí temas que ya a lo largo de mi carrera había interpretado para arrancar con el pie derecho, como ‘Pedro Canoero’, ‘Sapo cancionero’, ‘Mensaje de chacarera’, pero dándole una versión actualizada, con un toque especial para que la gente que la escuche diga: ‘esta canción la canta Nati Pastorutti'», relata la artista.

En 1997, en el legendario Teatro Gran Rex, debutó con la zamba «Sapo Cancionero» compuesta por el fallecido cantautor Jorge Hugo Chagra: «Es un tema que quedó en el corazón de los fans. Es una zamba con una poesía hermosa a pesar de que se le canta a un sapo. Y te lleva inevitablemente a hacer un paralelismo con la vida: a pesar de que sucedan cosas feas, hay que mirar lo lindo y maravilloso que tiene cada experiencia. Hay que vivir con una ilusión siempre, como dice la letra», afirma y aconseja sonriente Pastorutti.

Su cuarto sencillo sencillo se llama «La canción de la alegría», escrita por Darío Pacheco y Alejandro Montalbán. La reina de las zambas asegura que «la canción ya tenía una magia pero con el correr del tiempo nos fuimos dando cuenta que era una letra que iba justo para este momento que estamos atravesando como sociedad. El videoclip de la canción arranca con la gente usando barbijos y luego no, y eso es lo que queremos transmitir: que todo esto pasará con energía positiva y la unión de todos», afirma de manera esperanzadora la cantante.

Precisamente sobre esto último, «cantar frente a multitudes, mas allá de la experiencia, sigue generando cosquillas en la panza. Cosquín, por ejemplo, es el inicio de cada año, se vive con mucha adrenalina. Es un hermoso festival y es una alegría poder cantar ahí. Va a ser muy emocionante volver a pisar ese escenario y espero que sea sin tapabocas”, afirma deseosa Nati.

En cuanto a la pandemia, la cuarentena y cómo repercutió en la planificación de los shows, Natalia sostiene que “el streaming, a falta de teatros, es una manera de acercarse al público de alguna forma. Editamos varios temas y espero tener un disco físico a fin de año, que es lo más lindo”. Por otro lado, en cuanto a sus fans, les considera fieles porque saben que es tímida, “pero más allá de eso, siempre están presentes y acompañan en cada entrevista. Hay que agradecer ese cariño y esa fidelidad”.

Finalmente, en cuanto al rol como comunicadora a través de sus canciones, Pastorutti considera que “cuando uno transmite un contenido tiene que ser muy responsable en eso y los artistas tenemos que transmitir felicidad”. Y confiesa que admira a todos los artistas que “la luchan diariamente, los que se renuevan, los que estudian y tratan de ser mejores día a día y, como dice la ‘Canción de la alegría’: sé que se hace difícil recomenzar, si no abrimos el alma de par en par, el amor rompe todos los miedos, es cuestión de empezar».