Foto: aprendizaje-divertido.blogspot.com
Foto: aprendizaje-divertido.blogspot.com
Desde muy chiquitos resuena en nuestra cabeza la famosa pregunta “¿qué querés ser cuando seas grande?” Realmente, ¿cuándo podemos saber cuál es el camino a seguir? ¿Cuándo se define nuestra verdadera vocación? ¿Qué es la vocación? ¿Existe una misma vocación durante toda nuestra vida o la cambiamos con el correr de los años? Muchas preguntas surgen al momento de hablar acerca de lo que vamos a hacer en el futuro educativo y laboral.
Porque, al fin de cuentas, el último objetivo de la educación terciaria y universitaria es la inserción laboral, donde podemos poner en práctica todos los conocimientos adquiridos en los años de formación.
Vamos por partes.
¿Qué es la vocación?
Es la inclinación por una carrera o profesión relacionada con los anhelos y la inspiración para cada persona. Tiene que ver con los gustos, intereses y aptitudes. Es por ello que, en mi consideración, la vocación puede tener varias mutaciones durante la vida de un ser humano. Uno no piensa de la misma manera a los 17 años que a los 25, con muchos años de experiencia. Esto no significa que habrá un gran cambio (o sí), sino que tiene que ver con las formas que va tomando nuestro pensamiento y hacia dónde queremos llevar nuestra vida. Por ejemplo, muchos comienzan una carrera que tiene una rama general y piensa en definirse por una determinada especialización y, al momento de la elección, se dan cuenta que no era lo que pensaban y deciden por otra. Como dice el dicho popular: “En la cancha se ven los pingos” y en la experiencia se ve si la elección que realizamos satisface nuestras expectativas.
Foto: comunidad.biensimple.com
Foto: comunidad.biensimple.com
La vocación se construye de forma permanente e implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde quiero ir.
El sistema educativo hace que tengamos que definir una vocación a temprana edad, 17 o 18 años, en el final de la educación media. No tenemos que tener miedo a equivocarnos con lo que decidamos en ese momento y debemos estar siempre abiertos al cambio si las cosas no resultan como lo esperábamos.
Existe como alternativa, para los que no saben qué hacer, la orientación vocacional, que son prácticas que ayudan al esclarecimiento de la problemática vocacional ocupacional. También existe la reorientación vocacional ocupacional que se basa en pensar en el cambio de lo que venimos haciendo. Actualmente, la orientación vocacional está ligada al pensar en mí y no a decidir por mí, es decir, que la persona sea partícipe activa de una búsqueda y sepa por qué elige lo que elige y no como se hacía antaño que te “daban un resultado”, sino que sos vos mismo el que te dice qué hacer.
Algunas cosas que podés pensar y hacer antes de decidir
Foto: milugar.guiat.net
Foto: milugar.guiat.net
Una lista de lo que no harías y lo que harías, preguntarle a gente que te conozca en qué te ven y por qué, charlar con personas que estén trabajando en las carreras que son de tu agrado para saber si verdaderamente son como te las imaginás, leer algún apunte de esa carrera o escuchar cosas sobre el tema.
También tené en cuenta que no siempre es estudiar una carrera universitaria o terciaria, porque hay profesiones que se aprenden de oficio y eso también es importante y pueden estar dentro de tu vocación.
Lo fundamental es ponerle pasión a lo que uno hace para intentar ser siempre el mejor.
¿Cómo está dividido el sistema educativo de educación superior?
Según la ley 24.521, la educación superior está constituida por instituciones de educación superior no universitaria y por instituciones universitarias.
Foto: elpoderdelosnumeros.org
Foto: elpoderdelosnumeros.org
Las instituciones de educación no universitaria son muchas y brindan una gran cantidad de carreras a seguir en profesorados tanto como en tecnicaturas, en formación artística o humanística.
Las instituciones universitarias en la Argentina son 93, y 47 de ellas son universidades públicas y gratuitas que dependen del Ministerio de Educación de la Nación y se reparten en diferentes ciudades de nuestro país. En ellas pueden estudiar todas las personas que hayan terminado el nivel medio o, excepcionalmente, personas mayores de 25 años que no cumplan con este requisito. Allí se encuentran miles de propuestas a seguir en diversas ramas del conocimiento.
La mayoría de las universidades e institutos terciarios abren sus inscripciones entre los meses de octubre y diciembre, por eso te recomiendo que si estás interesado en formar parte de alguna de ellas y todavía no sabés en cuál, puedas comenzar a pensar por dónde está tu vocación en este momento y ser feliz con tu decisión, más allá de lo que piensen los que te rodean.

Deja una respuesta