En países como Colombia, Ecuador, Bolivia y Brasil se utiliza la medicina tradicional y ancestral para curar cierto tipo de enfermedades. En la actualidad, estas prácticas persisten a pesar de la alta influencia de los laboratorios farmacéuticos y las opiniones en contra. Distintas organizaciones suman esfuerzos para que las prácticas de los pueblos indígenas sean respetadas y no se desvirtúe su valor.

Maloca Internacional (MAIN) es una organización no gubernamental (ONG) que desarrolla un proyecto de acceso a la salud en el sur de Colombia, con el uso de las plantas medicinales autóctonas de la Amazonia y los Andes.

De todas las medicinas desarrolladas en la Amazonia, y que son utilizadas en dicho proyecto, la ayahuasca es la más difundida en los últimos años a nivel mundial.

¿Qué es la ayahuasca?

Es una cocción de dos especies vegetales: la liana banisteriopsis caapi y las hojas de diplopterys cabrerana o psychotria viridis. Estas dos últimas plantas contienen la molécula DMT (dimetil-triptamina), que induce cambios en la consciencia gracias a los cuales se puede llevar a cabo una particular concepción del cuidado terapéutico.

La ayahuasca, también conocida como yagé, es un alucinógeno que ha causado polémica por el uso a nivel mundial. Parte del problema de su mala reputación está dada por el uso recreativo que se ha ganado en países de Europa.

Debido a sus posibilidades terapéuticas, que han sido analizadas en multitud de estudios científicos, la ayahuasca es utilizada en diversas partes del mundo y esta expansión llamó la atención de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), que en sus reportes de 2010 y 2012 mencionó la posibilidad de que las plantas curativas de los pueblos indígenas puedan ser usadas por fuera de sus contextos rituales originales para propósitos recreativos.

Mediante una exposición escrita presentada por Indian Council of South America (CISA), organización no gubernamental ante las Naciones Unidas, hace un llamado de atención sobre la conveniencia de incluir dentro de la consideración de los derechos humanos en la redefinición de la política de
drogas, el artículo 24 (1) de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU (2007). De acuerdo con este artículo, “los pueblos indígenas tienen derecho a sus propias medicinas tradicionales y a mantener sus prácticas de salud, incluida la conservación de sus plantas medicinales, animales y minerales de interés vital”.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ha apoyado a varios pueblos indígenas en Colombia en la erradicación de cultivos para uso ilícito, gracias a su estrategia de Desarrollo Alternativo. Este contempla el cultivo de especies vegetales destinadas a uso medicinal, con el impulso de centros de medicina tradicional dirigidos, entre otros fines, al tratamiento de la drogadicción con el uso de substancias como la ayahuasca. Esto es facilitado en un país como Colombia, que reconoce los carnets expedidos por autoridades indígenas para identificar a las personas habilitadas a ofrecer medicina. Por ello, Colombia debería ser observado como un país con prácticas ejemplares en el reconocimiento de medicinas tradicionales indígenas.

Un ritual

La Fundación Intercultural Runa Yachay de las provincias amazónicas de Ecuador prepara para el 30 de marzo un evento ancestral llamado “Ayahuasca” en honor a la mezcla virtuosa de la planta. Esta fundación, creada en el año 2008, está conformada por 33 maestros.

En esta ocasión la sede será Loja y la organización dará a conocer la medicina ancestral, los beneficios que posee y la no contaminación con ningún químico de la planta y su preparado.

Para Jhon Ochoa, chamán y miembro de Runa Yachay, la ayahuasca es una medicina sagrada y es elaborada con varias plantas del entorno, la cual facilita la sanación profunda a nivel físico, espiritual y mental, porque expande la conciencia y la creencia de las personas.

Desde el ámbito médico del problema con las drogas, las medicinas indígenas pueden ser utilizadas para tratar las dependencias. Existen experiencias al respecto con ayahuasca, pero MAIN asegura que es necesaria más investigación sobre el tema. En el caso de la ayahuasca, esta medicina es utilizada en el terreno para tratar mujeres víctimas de la violencia en Colombia. Asimismo, en Brasil se tiene una experiencia de uso de ayahuasca en las cárceles.

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