A mediados del mes de mayo el Gobierno de Neuquén reflotó la idea del proyecto del Ferrocarril Trasandino del Sur que uniría la ciudad y el puerto de Bahía Blanca con su par de Talcahuano en la octava región chilena, también llamada del Bío Bio. En esa oportunidad, este plan (junto con otros 11 programas de desarrollo) estaba englobado en el Plan Patagonia y se preveía una inversión de 1.300 millones de dólares para desarrollar nuevas áreas bajo riego e infraestructura para parques industriales.

En ese marco, la reactivación del ferrocarril era clave para el transporte de cargas y el desarrollo de Vaca Muerta, una de las principales reservas mundiales de gas y petróleo.

Ahora, la iniciativa comenzó a recibir respaldo desde los gobiernos nacionales de ambos países. Las cancillerias inciaron rondas de consultas y de trabajo conjuntas con el fin de lograr que se comiencen las obras. Con ese objetivo, diplomáticos y empresarios de Argentina y Chile expusieron las características del proyecto en un acto celebrado en la Embajada de Chile en nuestro país. Allí, el embajador chileno José Antonio Viera Gallo señaló que esta conexión entre Bahía Blanca y Talcahuano “es cada vez más necesaria para unir el Atlántico y el Pacífico, millones de personas demandadn nuestros productos”. También sostuvo que las “relaciones entre Argentina y Chile en ese campo son muy privilegiadas”.

Convertir la idea en un proyecto

“Queremos dar prioridad al Ferrocarril Trasandino del Sur, es la iniciativa más importante y va a ser el primer cruce ferroviario, ya que los de Agua Negra y Las Leñas son rodoviarios”, expresó el diplomático. Respecto del ferrocarril, Viera Gallo consideró que “hay que convertir esta idea en un proyecto factible económicamente, que genere inversiones prvadas y que se transforme en una política pública. El respaldo de las embajadas implica la responsabilidad de las cancillerías y hay que convertirlo en una política de Estado”, amplió.

Finalmente, el embajador Viera Gallo señaló que “este proyecto no debería demandar demasiado tiempo porque gran parte de la vía férrea ya está construída. El proyecto demandaría una inversión de alrededor de 1.000 millones de dólares y hay voluntad política en ambos países para hacerlo”.

Por su parte. Mónica Avogadro (directora de Límites y Fronteras del Palacio San Martín de la Cancillería argentina) consideró que “en estas instancias de integración es importante fijar políticas de Estado y que entre ambos países se ha avanzado” en ese camino. Al referirse al proyecto, la funcionaria sostuvo que “el ferrocarril une y es un sistema de transporte económico y que permite perforar la cordillera”.

Crear una verdadera red

Asimismo, la funcionaria aclaró que “este proyecto está en su etapa inicial recogiendo la iniciativa de la región que conforma el Comité de Integración de la Región de los Lagos que unen las regiones de Bío Bío y la Araucanía chilena con Neuquén, Río Negro e incluso la Intendencia de Bahía Blanca que integra este comité desde hace muchos años”.

Desde el lugar de los empresarios, el presidente de la Subcomisión de Transporte y Subcomisión de Corredores Bioceánicos, Norman Partarrieu, indicó que el principal problema para el impulso del ferrocarril en Chile es el territorio que impide crear una verdadera red, y el sistema ferroviario se asemeja a las espinas de pescado por la forma que adopta. “Es importante la presencia de representantes de las regiones y las provincias” involucradas en el proyecto, manifestó, y remarcó que la propuesta “es totalmente sustentable y tiene un costo de unos 700 millones de dólares” del lado chileno. También destacó la impotancia del yacimiento de Vaca Muerta para darle impulso al ferrocarril y generar la reactivación de la zona norte de la Patagonia tanto en Argentina como en Chile.

“En Chile tenemos un sistema de concesiones de obras públicas que ha sido tremendamente existoso. La concesión de obra pública es una forma distinta de hacer infraestructura pública, con la cual se hace la inversión con capital privado. Ya hay una iniciativa privada que se va a presentar para hacer el proyecto en Chile”, ejemplificó el funcionario chileno.

“Como el Canal de Panamá”

“Hasta ahora este corredor ferroviario bioceánico no estaba en la agenda pública pero será como la ‘cenicienta’ del desarrollo en el sur de los dos países. Este corredor bioceánico será como el Canal de Panamá entre Argentina y Chile”, remarcó Partarrieu.

Precisamente en lo que hace al financiamiento, Avogadro indicó que “no le consta a la Cancillería argentina que Chile tenga asegurada la financiación. Este es un seminario de difusión porque lo que se busca es divulgar para hallar la financiación. Esto demanda tiempo y esfuerzo. Llegar a la instancia de la Entidad Binacional como la que tenemos en Agua Negra (San Juan) llevó mucho tiempo. Pero ahora existe una entidad que obtiene el financiamiento del BID como una entidad integrada por los dos Estados”.

Además, Avogadro precisó que “la Cancillería no es la que gestiona el financiamiento sino que eso dependerá de la gestión de las regiones. Si las regiones logran que los gobiernos acepten la iniciativa, nosotros podremos conseguir el respaldo para el financiamiento. Como Cancillería tomamos estas iniciativas y las damos a conocer a los Ministerios con competencia para que tomen sus propias decisiones”.

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