Desde la épica historia de “La Guerra de los Mundos” y Orson Welles, pasando por “Talk Radio” y “Días de Radio” hasta el impregnado grito en nuestros oídos “Good morning, Vietnam!”, la relación del cine y la radio ha sido explorada.

Hay una fascinación por ese vínculo entre oyente y locutor, alejados compartiendo un espacio sonoro que no es de uno ni de otro. Es un micromundo que se desprende de este, porque los programas de la franja de trasnoche se adoptaron como un espacio propicio para imaginar géneros más oscuros, de terror o suspenso.

Desde Vimeo y habiendo pasado por YouTube y Facebook, llegó a Netflix la serie animada argentina “La Frecuencia Kirlian”. Radio y terror fantástico en cinco capítulos de diez minutos cada uno.

Este es un proyecto creado a puro pulmón por su director Cristian Ponce y un equipo de tres personas más. El desarrollo tomó distintas formas y pasó por diferentes estados durante aproximadamente diez años, hasta transformarse en lo que podemos ver hoy en la plataforma de streaming de cine y series más masiva del momento.

“La Frecuencia Kirlian” tiene un sencillo argumento: una radio que transmite en la trasnoche de un pueblo escondido en algún rincón de la provincia de Buenos Aires, llamado Kirlian, y plagado de secretos fantásticos y sobrenaturales.

Una de las esencias que encarna la pequeña serie es el alma del vínculo entre la radio y el oyente. En este pueblo chico la gente no sale de noche y entonces parecen encontrarse todos juntos a través de esa frecuencia con la que comparten algo fundamental: todas y todos saben lo que pasa en Kirlian.

“Night Visions” fue el germen. La serie de terror antológica del año 2001 contenía un capítulo llamado “Dead Air” en el que un programa de trasnoche comenzaba a recibir llamados extraños. Este episodio comparte ahora con “La Frecuencia Kirlian” la idea de ese clima que genera la nocturnidad y la figura del locutor, a su vez operador, en compañía de los particulares llamados telefónicos.

El primer capítulo transcurre en una noche de luna llena y nos introduce con una música aguda con aires a “Los Expedientes X”. Luego aparece el personaje central, locutor y nexo entre las historias capítulo a capítulo. Las voces radiofónicas contienen la expresión que compensa las figuras sin rostro que protagonizan la serie, unas siluetas oscuras con ojos brillantes e hipnóticos.

La serie también juega al fan footage como si todo esto que escuchamos proviniera de unas cintas encontradas que nos van a ayudar a reconstruir el pueblo perdido de Kirlian.

La estridencia de los sintetizadores tiene un vínculo textural con los elementos en colores neón que destacan en la opaca y oscura imagen. La estética, además, no solo es producto de un imaginario en colores y formas, sino que el director encontró en algunas falencias técnicas, oportunidades para hacerlas provechosas. Por eso, mucho de lo roto del sonido y la imagen que en principio podía responder a una dificultad para hacer otra cosa, termina por crear un lenguaje estético único y cargado de personalidad.

Todos estos detalles junto con los encuadres y el montaje se acercan también a una referencia de los cómics pulp o a un estilo familiar.

Si de pueblos y terror hablamos, la referencia inevitable era Stephen King, y quizás si queremos centralizar esa forma de crear pueblos macabros podemos referenciar al mítico Castle Rock como súmum de ciudades macabras, aunque quizás “La Frecuencia Kirlian” esté más cerca de un Derry de “It”. La literatura de Stephen King está especialmente homenajeada en el capítulo navideño, con mucho más humor.

Si de referencias hablamos, contamos con algunas menos escondidas como la huella de Salamone y el matadero de Epecuén, aunque hay otras un poquito más solapadas. La serie está plagada de sensaciones que remiten a algo u homenajean momentos del cine y las series como “The Fog”, “The Lost Boys” o “The Twilight Zone”.

Sin entrar en spoilers, podemos hablar de los monstruos que abundan y funcionan como tópico de episodio, las criaturas más clásicas se encuentran con una original vuelta de tuerca y contexto que les da un aire más fresco y no cae en lo ya muy visto.

Finalmente, compartimos la entrevista con el director de esta serie que es una joya para disfrutar de mucho contenido muy concentrado.


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