La capital de la provincia montañosa de Antioquia en Colombia es llamada la “ciudad de la eterna primavera” por su clima templado y agradable los 365 días. Además, es la sede de la Feria de las Flores que se celebra cada año.

El moderno Metrocable conecta la ciudad con los barrios circundantes y tiene vistas del Valle de Aburrá que se encuentra debajo. Las esculturas de Fernando Botero, uno de los artistas más reconocidos en el mundo por sus trabajos artísticos, decoran la Plaza Botero en el centro de la ciudad, mientras que el Museo de Antioquia exhibe más obras del artista colombiano. La infraestructura de la ciudad no deja de sorprender a turistas. Su clima agradable y sus paisajes son casi de ensueño.

Es tan mágica Medellín que enamoró a Carlos Gardel y, fruto de ese amor, nacieron miles de bailarines profesionales de tango y milonga.

Ejemplo de crecimiento

Leonardo Villar, vicepresidente de Estrategias de Desarrollo y Políticas Públicas de la Corporación Andina de Fomento (CAF), afirma que “Colombia es ejemplo para Latinoamérica por sus experiencias exitosas de desarrollo local. Para destacarse como lo ha hecho, ha sido fundamental el papel activo que han jugado los gobiernos regionales y locales en el diseño y puesta en práctica de políticas de desarrollo económico, en un contexto de fuerte interacción y cooperación con los sectores productivos privados, la comunidad y otros representantes de la sociedad”.

Particularmente en Medellín, el desempeño de la gestión local fue calificado por la CAF con 8,06 puntos en una escala del uno a diez, siendo este el mayor puntaje entre veinte ciudades de América Latina. Sin embargo, esta imagen fruto del trabajo de los paisas que con aguerrido empeño ponen cada vez más linda su ciudad, se ve empañado por el narco turismo que nace de las películas y novelas que hacen apología al narcotráfico y hacen ver como héroe a Pablo Escobar.

La guerra contra el narcotráfico, que durante los años 80′ y 90′ enlutó a Colombia, hoy se ve reflejada en tazas, remeras, afiches y hasta estampas con la cara del líder del Cártel de Medellín.

Colombia y Medellín son más que Escobar

A los colombianos nos duele aún la guerra, nos avergüenza que durante años el emblema de nuestra nacionalidad sea ligada a la cocaína y sus múltiples variantes. Que sigan los extranjeros visitando nuestro territorio para sacar una foto de la casa de quien asesinó a diestra, y sin compasión, a miles de compatriotas. Es cierto que construyó un barrio para los humildes, pero lo hizo con dinero lleno de sangre. El museo y zoológico “Hacienda Nápoles” que popularizó su leyenda y excentricismo, nos recuerda que todo se puede si se tiene dinero y poder.

Al respecto el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, se pronuncia ante este panorama y asegura: “Es nuestro deber, como ciudad y como sociedad, contar la historia de manera respetuosa con el dolor y con las víctimas. Tuvimos más de 46.000 muertes violentas entre 1983 y 1994, y permitimos de manera inconsciente que otros se apropiaran del relato de nuestro pasado. Así, la historia se ha contado desde el punto de vista de los victimarios”.

Asimismo, el Alcalde se indigna por los recorridos que turistas realizan en la ciudad con la intriga de conocer la vida y obra del mafioso. Por ejemplo, las visitas a la hacienda donde Escobar construyó un zoológico con fauna africana o la llamada “Catedral”, una cárcel donde el capo vivía con todo tipo de comodidades y que hoy es un lugar de reposo de ancianos. Los recorridos, que también incluyen su tumba, se pueden hacer desde cuatro horas hasta seis días. El precio va desde los 50 hasta los 800 dólares.

Colombia y su gente atraviesan una etapa de cambio en el paradigma de la violencia y quieren olvidar que un día fue el templo de la coca y la guerra. Es necesario que todos cambiemos de mentalidad y disfrutemos del desarrollo de los países y no de su sanguinaria historia.

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